Más de 500 firmas se anotaron para entrar en la movida minera de Vicuña
La ronda de negocios superó por lejos lo que esperaba la empresa y dejó en claro el apetito de los proveedores sanjuaninos por meterse en Josemaría y Filo del Sol. Hubo que ampliar el cupo para atender tanta demanda.
El interés de las empresas sanjuaninas por subirse a la rueda de la minería quedó clarito en la ronda de negocios que armó Vicuña. La convocatoria, pensada para unas 100 firmas, terminó desbordada con más de 500 inscriptos. La actividad se hizo en el Hotel Viñas del Sol y apuntó a vincular proveedores locales con dos licitaciones ligadas a Josemaría y Filo del Sol.
La demanda fue tan alta que la compañía tuvo que estirar la capacidad prevista y recibió a unas 160 empresas, aunque varias quedaron afuera por una cuestión bien simple: no había más lugar. El gerente de Contenido Local de Vicuña, Osvaldo Ruiz, contó que en estas licitaciones participan siete empresas oferentes, que mantuvieron reuniones de apenas ocho minutos con cada proveedor para escuchar propuestas y tantear posibles acuerdos. La agenda incluyó bienes y servicios para obras de distribución eléctrica en 33 kV y para la ampliación del sistema eléctrico que abastecerá la Fase II del campamento minero.
Ruiz remarcó que los trabajos van a necesitar de todo un combo de servicios complementarios: alquiler de camionetas, generadores eléctricos, oficinas móviles, baños químicos, elementos de protección personal e insumos varios. Pero además, la presencia de proveedores sanjuaninos no quedó solo como una oportunidad comercial. Tanto Vicuña como Fluor, la empresa a cargo de la ingeniería, suman puntaje al impacto social de cada oferta, donde pesan el compre sanjuanino, la contratación de firmas de la provincia y el asociativismo.
Estas licitaciones forman parte de una etapa inicial del desarrollo del proyecto y van a reforzar la infraestructura eléctrica necesaria para seguir avanzando. El proceso de adjudicación llevará entre tres y cuatro meses y, antes de presentar sus propuestas finales, las empresas oferentes harán recorridas por Iglesia y por las zonas donde se ejecutarán los trabajos. La postal que dejó la jornada fue contundente: el sector privado local quiere su lugar en la mesa grande de la minería y no piensa quedarse mirando desde afuera.