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Golpe fuerte en el rubro

Musimundo entró en concurso y pelea para no desarmarse

CARSA, la firma que opera la marca Musimundo, fue a la Justicia para ordenar un pasivo que ya trepa a más de $63.500 millones y frenar una caída que no da respiro.

Musimundo entró en concurso y pelea para no desarmarse

La situación de CARSA S.A., la empresa chaqueña que maneja la marca Musimundo, entró en una fase clave. La firma pidió la apertura de su concurso preventivo de acreedores ante el Juzgado Civil y Comercial N°23 de Resistencia, Chaco, con la idea de ordenar sus números y evitar una liquidación caótica. La presentación fue informada al mercado este martes 6 de julio a través de un reporte enviado a la CNV. Después, los accionistas la ratificaron en asamblea y dejaron en claro que la caja ya no daba para seguir bancando los compromisos al ritmo habitual.

El sacudón que terminó de empujar la jugada fue el rechazo de cheques por falta de fondos por unos $1.593,4 millones. A eso se suman otros cheques de pago diferido con vencimientos hasta el 31 de octubre de 2026 por un total de $2.480 millones. La documentación no aclara si esos montos se pisan o si son deudas distintas, así que no corresponde sumarlos sin más. Pero aun sin hacer esa cuenta, el cuadro ya venía muy pesado y con señales de alarma por todos lados.

Los números que maneja Moody"s Local Argentina muestran un pasivo total cercano a $63.503 millones, bastante por encima de los $54.874 millones y $44.822 millones de períodos anteriores comparables. La empresa arrastraba pérdidas, presión financiera y una falta de liquidez que la dejó contra las cuerdas. En ese escenario, el concurso aparece como la última carta para evitar que la crisis termine en un desguace de la compañía.

La historia duele más si se mira para atrás. CARSA nació en Chaco y llegó a construir una red enorme en el negocio de los electrodomésticos, con más de 100 puntos de venta y una plantilla que superó los 2.000 empleados. Hoy, su presencia se concentra en Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa y Buenos Aires, muy lejos de aquel esplendor. Incluso este año se analizó la transferencia de 45 sucursales, una movida que ya mostraba que la empresa buscaba aire a cualquier precio.

En las actas que acompañaron el pedido judicial, el directorio explicó que el deterioro se aceleró desde marzo de 2025, cuando cayó la demanda de electrodomésticos y bienes durables. También apuntó a la competencia de mercadería ingresada ilegalmente, a la baja de márgenes por la mayor oferta importada y a las dificultades generales del consumo masivo. A eso le sumó problemas de abastecimiento y un mercado cada vez más áspero para sostener una estructura tan grande. Para colmo, la firma ya venía con pérdidas millonarias y una pelea interna entre socios que le agregó más tensión a un cuadro ya delicadísimo.

El pedido de concurso no implica el cierre automático de Musimundo, pero sí abre una etapa decisiva. Si la Justicia lo admite, se pondrá en marcha el proceso previsto por la Ley de Concursos y Quiebras, con sindicatura, verificación de créditos y una negociación con acreedores. La gran incógnita es qué tamaño tendrá la empresa cuando salga de este trance y cuántas sucursales podrá sostener. Por ahora, CARSA intenta ganar tiempo, cuidar la operación y evitar que una de las marcas más conocidas del rubro termine pagando el costo más alto de la crisis.

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