Conmoción en Córdoba: un instructor cayó desde su avioneta durante una clase y murió
Leandro Bertazzo tenía 42 años y viajaba con una alumna cuando se produjo el dramático episodio. La joven logró bajar la aeronave sin sufrir heridas y avisó de inmediato lo ocurrido.
La provincia de Córdoba quedó sacudida por un episodio estremecedor que todavía deja más preguntas que respuestas. El sábado 4 de julio, Leandro Andrés Bertazzo, instructor de vuelo de 42 años, murió tras caer al vacío desde un Cessna C-150 mientras daba una práctica en la zona rural de Toledo, en el departamento Río Segundo. La avioneta había salido desde Coronel Olmedo y, por motivos que aún se investigan, el hombre terminó precipitándose en pleno vuelo. La escena fue tan impactante como desconcertante para todos los que conocían su trayectoria.
De acuerdo con lo publicado por ElDoce, la alumna que iba con él logró mantener el control de la aeronave y aterrizar sin sufrir lesiones, pese al momento límite que atravesó. Ya en tierra, dio aviso a las autoridades y marcó el sector donde había visto caer al instructor. Con ese dato, se armó un operativo de búsqueda en la zona y, tras rastrillar el campo, los equipos de emergencia encontraron el cuerpo del hombre. Más tarde, personal sanitario confirmó su fallecimiento en el lugar.
Según el relato de la joven, Bertazzo le pidió que siguiera con el rumbo previsto y le dijo: "Vos sabés lo que tenés que hacer". Después, se quitó los auriculares, acomodó sus cosas, guardó el celular, se desabrochó el cinturón, abrió la puerta del avión y cayó al vacío. En ese momento, la aeronave volaba a unos 250 metros de altura. La alumna, con gran frialdad pese al susto, consiguió completar el aterrizaje y evitar que la situación terminara en una tragedia todavía mayor.
Bertazzo trabajaba hacía cuatro años en la escuela Flying Parrot Córdoba, tenía experiencia previa en Chile y también se había desempeñado como piloto comercial. Sus compañeros lo describieron como un profesional muy respetado y de buen humor. El director de la firma, Eduardo Álvarez, destacó que acumulaba casi una década de formación continua y experiencia, al punto de convertirse en una referencia para los alumnos que recién arrancaban. En sus redes, el instructor informaba que contaba con licencia ATP de la FAA, la máxima certificación para pilotos de transporte de línea aérea.
Álvarez admitió que nadie imaginó semejante desenlace. "Hay una relación alumno - instructor muy íntima en el sentido profesional, pero ninguno de los que volaron, ni de los que lo vimos pudimos detectar que él iba a tomar esa decisión de arrojarse de una aeronave. Evidentemente había algo en su psique", expresó. Luego agregó: "Si bien estamos obligados a que si tenemos una mínima situación que impide poder tener el cuerpo disponible para volar no se vuela y eso es una una consigna muy clara, ¿cómo hacés para detectar esta situación sin conocer el trasfondo? Estamos todos shockeados". También señaló que solo la familia podía conocer en profundidad lo que atravesaba Bertazzo y mencionó que había pasado por un instituto neuropsiquiátrico, algo que el entorno laboral desconocía. La causa quedó en manos de la Justicia Federal de Córdoba, que interviene en este tipo de incidentes aéreos.