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Industria en alerta

Sin freno a los tubos chinos: el Gobierno cambió las reglas y sacudió a un gigante metalúrgico

La Casa Rosada dejó atrás la protección antidumping para los tubos de aluminio importados desde China. La medida pega de lleno en el negocio de Javier Madanes Quintanilla y reaviva la pulseada por la apertura comercial.

Sin freno a los tubos chinos: el Gobierno cambió las reglas y sacudió a un gigante metalúrgico

La jugada del Gobierno de Javier Milei volvió a mover el avispero en la industria. Esta vez, la decisión fue dar de baja la protección antidumping que regía desde 2020 para los tubos de aluminio que llegan desde China. Con ese cambio, el producto vuelve a entrar al país sin los recargos que se habían aplicado en pandemia para cuidar la producción local y sostener los puestos de trabajo.

El golpe más fuerte lo recibe Javier Madanes Quintanilla, dueño de Acindar y principal jugador del rubro en la Argentina. En su momento, los aranceles habían trepado hasta el 75,52% para las importaciones chinas, mientras que Brasil también había quedado alcanzado por un esquema más chico. La Comisión Nacional de Comercio Exterior revisó el escenario y detectó que la presencia china había caído al 2%, muy lejos del más de 30% que tenía cuando se puso la barrera.

La movida se enmarca en la estrategia oficial de abrir la economía, aun cuando eso choque de frente con los grandes empresarios del sector. Milei ya había empujado una flexibilización similar en el acero, lo que tensó la relación con Paolo Rocca, de Techint, conocido como "Don Chaparrín". Ahora el foco pasó a Madanes Quintanilla, que además viene de una pelea con el equipo económico por el cierre de FATE, después de que el Gobierno habilitara más importaciones de neumáticos.

La empresa que empujó el trámite fue Aluminium Manufacturers Express S.A. (AMEX), que en 2025 pidió revisar si seguía en pie la protección una vez vencido el plazo previsto. Desde ahí, el Ministerio de Economía abrió la revisión que se cerró esta semana. El resultado, para muchos en la industria, ya estaba cantado: el Gobierno venía marcando su postura a favor de importar, incluso si el origen era chino, como parte de su pulseada con los empresarios más pesados del país.

En paralelo, Madanes Quintanilla juega en varios frentes. Por un lado, avanzó con despidos en FATE, que pasó de fabricar neumáticos a importar. Por otro, intenta sostener su posición desde Aluar, donde este año logró que se le extendiera hasta fin de año la licitación de la central hidroeléctrica Futaleufú, una obra que la empresa considera estratégica y que el Gobierno quiere vender. En Acindar, además, la tensión laboral sigue viva: el año pasado hubo suspensiones de unos 600 operarios en Villa Constitución y los trabajadores denunciaron que la importación de acero chino era una maniobra para quebrar una medida de fuerza.

Los números del mercado también muestran un panorama movido. Según la Cámara Argentina del Acero, la producción de acero crudo llegó en mayo a 399.400 toneladas, con una suba del 6,3% frente a abril y del 14% interanual. Pero la película no es igual en toda la cadena: los productos laminados alcanzaron 325.900 toneladas, con una mejora mensual del 27,6%, aunque con una baja del 1,8% contra mayo del año pasado y una caída acumulada del 11,4% en los primeros cinco meses.

En ese tablero, China ya explica el 22% de las importaciones argentinas y quedó como el principal origen de esos bienes. Para Acindar, la proyección de producción para 2026 ronda las 860.000 toneladas, bastante por debajo de las 1.200.000 que llegaba a fabricar hasta 2023. La baja responde a paradas intermitentes en la acería de Villa Constitución, en un contexto de menor demanda de la industria y la construcción. De ese total, unas 120.000 toneladas irían a exportación y el resto quedaría para el mercado interno.

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