En Angaco, la Scaloneta se vivió con pastelitos, siesta y un asado para el recuerdo
Un grupo de amigos de Medalla Milagrosa bancó el partido de Argentina ante Cabo Verde con una reunión bien criolla. Entre el frío, los mates y el fuego del asado, armaron una noche mundialista que no se va a olvidar fácil.
Hay noches en las que el frío aprieta de verdad, pero la camiseta argentina pesa más. Eso pasó en Medalla Milagrosa, Angaco, donde un grupo de amigos se juntó para seguir el cruce entre Argentina y Cabo Verde por los 16avos de final del Mundial 2026. La idea fue simple, pero potente: bancar a la Selección con todo y convertir una jornada helada en una fiesta de esas que quedan guardadas en la memoria.
Los que dijeron presente fueron Gerardo, Jorge, Eliseo, Ítalo, José, Miguel, Daniel y Leonardo, integrantes del Grupo Ampakama 4x4. Entre cábalas, comentarios de cada jugada y mucho aliento para la Scaloneta, la reunión tuvo ese clima de cancha, pero bien de barrio y con sello sanjuanino. Nadie aflojó, ni siquiera cuando el termómetro marcaba que la noche venía dura.
El primer tiempo se disfrutó con pastelitos y mates bien calientes, una combinación que fue clave para pelearle al aire gélido de la zona. En el entretiempo llegó el reposo, ese ratito justo para estirar las piernas, repasar lo que había dejado el partido y cargar pilas para lo que seguía. Y como toda juntada grande merece un cierre a la altura, el tercer tiempo se resolvió con un asado bien argentino, de los que hacen hablar a las brasas y juntar a todos alrededor del fuego.
Entre risas, anécdotas y expectativa por el avance en la Copa del Mundo, la escena dejó en claro algo: la pasión por la Selección no entiende de distancias ni de temperaturas bajo cero. En Angaco, lejos del ruido de las grandes ciudades, este grupo de amigos mostró que un partido puede convertirse en una celebración completa cuando hay amistad, bandera y ganas de alentar. Y sí, fue una de esas noches que, pase lo que pase en la cancha, quedan marcadas para siempre.