Argentina hizo historia: nació el primer cerdo editado para pensar en trasplantes humanos
Científicos de la UBA y una startup surgida en la UNSAM lograron un desarrollo que ubica al país en la elite de los xenotrasplantes. El logro abre una puerta enorme en medio de la crisis de órganos para trasplantes.
En un contexto de ajuste duro para la ciencia nacional, un equipo argentino consiguió una noticia que sacude fuerte al mundo médico: nació en el país el primer cerdo clonado y editado genéticamente con la mira puesta en futuros trasplantes a humanos. El trabajo fue realizado por la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA y Crofabiotech, una startup biotecnológica incubada en la Universidad Nacional de San Martín. Con este paso, la Argentina se mete en un terreno donde hasta ahora solo habían avanzado Estados Unidos y China.
La cerda fue desarrollada con técnicas de edición genética CRISPR-Cas9 y clonación, y tiene tres genes desactivados en una modificación conocida como "triple knockout". El objetivo es claro: bajar el rechazo inmunológico cuando, en el futuro, órganos porcinos puedan ser implantados en pacientes humanos. Se trata del primer caso de estas características en América Latina y de uno de los pocos que existen a nivel global, un logro que no pasa desapercibido ni por casualidad.
Detrás de este desarrollo hay un problema que pega de lleno en la salud pública: la falta de órganos para trasplantes. Hoy las listas de espera siguen creciendo mientras la cantidad de donantes se mantiene más o menos estable. Según los datos que manejan los investigadores, en el mundo se hacen cerca de 130 mil trasplantes por año, una cifra que cubre apenas una parte de la demanda. El caso de los riñones es el más delicado, porque representan alrededor del 70% de todos los trasplantes realizados. En la Argentina, entre 6.000 y 7.000 pacientes esperan un riñón, mientras cada año se concretan entre 1.800 y 2.200 trasplantes renales.
La tecnología que desarrolló Crofabiotech busca modificar células porcinas para que el sistema inmune humano no las reconozca tan rápido como algo extraño. Adrián Mutto, doctor en Biotecnología y Biología Molecular, investigador del CONICET y CEO de la empresa, lo explicó con una imagen bien clara: "Las modificaciones genéticas funcionan como quitarle carteles al cerdo para que el organismo humano no lo rechace tan rápido". El proceso arranca con la selección de líneas celulares porcinas libres de patógenos, luego se editan con CRISPR-Cas9 y después se generan embriones clonados. "La clonación funciona como una fotocopiadora biológica", resumió Mutto.
Esos embriones fueron implantados en cerdas receptoras con la colaboración de especialistas de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires. Ahora, con el nacimiento de esta primera cerda, el equipo podrá avanzar en estudios preclínicos para medir cómo responde el sistema inmune humano frente a tejidos porcinos modificados. De acuerdo con los primeros resultados internos, habría niveles altos de compatibilidad biológica, ya que entre el 70% y el 80% de determinadas células del sistema inmune humano no reconocen esas células como tejido porcino. En paralelo, la empresa ya trabaja en nuevas líneas con cuatro, diez y hasta doce modificaciones genéticas simultáneas.
El movimiento global detrás de los xenotrasplantes es enorme y también polémico. En Estados Unidos, empresas apoyadas por fondos de inversión y laboratorios farmacéuticos ya avanzaron con ensayos clínicos autorizados por la FDA. En los últimos años se hicieron trasplantes experimentales de corazones y riñones porcinos en pacientes humanos, y algunos sobrevivieron varios meses. Incluso hay personas viviendo con riñones porcinos funcionales dentro de protocolos experimentales. Para el sector académico, el potencial económico es gigantesco: producir órganos a escala podría cambiar por completo el sistema de trasplantes y abrir un mercado multimillonario ligado a medicina regenerativa, biotecnología, genética y producción animal especializada. En ese mapa, el desarrollo argentino no es un dato menor: lo coloca en la vidriera de una industria de frontera donde juegan muy pocos.
Todo esto ocurre mientras universidades nacionales, organismos de investigación y el CONICET atraviesan uno de los momentos más complicados desde el regreso de la democracia, con recortes, menos financiamiento y trabas para importar insumos. "Imaginate la envergadura de este proyecto hacerlo en Argentina", sintetizó Mutto. Crofabiotech fue fundada en 2022 por Adrián Mutto, Mariela Balbo y Adrián Abalovich, y ya proyecta ampliar la cantidad de animales modificados y avanzar hacia bioterios de máxima seguridad sanitaria. "Estos animales no pueden criarse en un chiquero", advirtió Mutto. La firma también trabaja con mini pigs, una línea de menor tamaño que podría servir en pacientes pediátricos. Falta camino regulatorio y científico, sí, pero el nacimiento de esta cerda marca un punto de partida fuerte para la medicina regenerativa argentina.