Un bebé de 18 días y su mamá salieron con vida tras 33 horas bajo los escombros en Venezuela
En La Guaira, el llanto de Juan David fue la señal que permitió ubicar a la madre y al recién nacido. Vecinos y voluntarios se organizaron sin luz, sin comunicación y sin ayuda oficial en las primeras horas.
El sonido más fuerte en medio del desastre fue el de un bebé de apenas 18 días. Tras quedar atrapados durante más de 33 horas bajo los restos de un edificio derrumbado por el terremoto en La Guaira, Venezuela, Dayana Patiño y su hijo Juan David Trujillo Patiño fueron rescatados con vida. La escena conmocionó a todos los que participaron del operativo, que se armó a pura voluntad, con vecinos y voluntarios metiendo el cuerpo donde hacía falta.
La familia estuvo encerrada más de un día, sin comida y en condiciones durísimas. Fueron los allegados quienes detectaron señales de vida y avisaron a un grupo de civiles que se puso a trabajar con lo que tenía a mano: herramientas básicas, lámparas y una planta eléctrica. La falta de energía y de señal telefónica complicó cada avance, mientras pasaban las horas y la desesperación crecía. En las primeras 48 horas después del sismo no hubo asistencia estatal, así que la comunidad se organizó por su cuenta para remover toneladas de escombros.
Andreina Quintero, una de las voluntarias que participó del rescate, contó la tensión del momento. "Cuando te llaman, tú quisieras que alguien más hiciera eso por ti y por tu familia. Yo no lo dudé ni un minuto", expresó. Para mantener con vida a la mujer atrapada, improvisaron un sistema casero con una manguera y un embudo para hacerle llegar agua mientras cavaban un túnel. Primero salió Juan David, que llevaba más de treinta horas sin ser alimentado, y fue trasladado de inmediato a una clínica privada.
Casi dos horas después lograron sacar a Dayana, que tenía lesiones en la espalda y necesitó atención médica adicional. Una imagen quedó grabada entre quienes estuvieron ahí: la mujer emergió sosteniendo con fuerza una Biblia que no soltó durante todo el encierro. El terremoto dejó además una crisis humanitaria profunda, con cientos de familias sin casa y viviendo en refugios improvisados, entre colchones en el piso y carpas precarias. La ayuda internacional empezó a llegar recién desde el tercer día, mientras la búsqueda de desaparecidos sigue y la angustia no afloja.
Hoy, Dayana y Juan David evolucionan favorablemente en una clínica de Caracas. El padre del bebé confirmó que ambos están fuera de peligro y que esperan el alta en los próximos días. De todos modos, la familia ahora enfrenta otro dolor de cabeza: los gastos de la atención privada y la reconstrucción de una vida que quedó marcada por la tragedia. En medio del derrumbe y el miedo, su historia se convirtió en un símbolo de esperanza y de la fuerza que puede tener la solidaridad cuando todo parece perdido.