Caputo y Frigerio empujan una reforma para aflojar la presión impositiva
En Paraná, Nación y provincias volvieron a poner sobre la mesa un acuerdo para ordenar impuestos y bajar cargas que hoy traban la actividad. La idea es ir paso a paso, sin romper el equilibrio de las cuentas públicas.
En la reunión del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal, que se hizo la semana pasada en Paraná, Luis Caputo y Rogelio Frigerio dejaron en claro que quieren mover la aguja con un nuevo esquema tributario. La propuesta apunta a que Nación, provincias y municipios se sienten a discutir un pacto más ordenado, con menos impuestos que asfixian la producción. El objetivo, según plantearon, es bajar de manera gradual gravámenes que hoy golpean fuerte a la actividad económica.
Frigerio, como anfitrión del encuentro, sostuvo que hace falta un acuerdo federal que marque un rumbo concreto para terminar con tributos distorsivos. En esa lista ubicó a Ingresos Brutos, el impuesto al cheque y las retenciones, a los que consideró obstáculos para invertir, generar empleo y producir con más aire. También remarcó que el cambio no puede ser brusco, sino sostenido y con cuentas en orden para no desacomodar las finanzas públicas.
Caputo fue por la misma senda y aseguró que el equilibrio fiscal abre la puerta a una nueva etapa de reformas estructurales. Según explicó, la idea es avanzar hacia un esquema más simple, más competitivo y con menos presión tributaria, siempre con trabajo coordinado entre los distintos niveles del Estado. En ese marco, habló de un país más federal, donde las provincias tengan mayor autonomía y menos dependencia de las transferencias nacionales.
El gobernador entrerriano también pidió revisar las tasas municipales que, en algunos casos, funcionan como impuestos encubiertos y terminan encareciendo la actividad sin una contraprestación clara. Además, insistió en que cualquier reforma tiene que dar previsibilidad a quienes invierten y producen, porque sin reglas claras no hay confianza para apostar por más trabajo. La hoja de ruta que imaginaron no es inmediata, pero sí ambiciosa: reducir de forma progresiva la carga tributaria sin poner en riesgo el orden fiscal.
Como antecedente, ambos recordaron el último acuerdo fiscal entre Nación y provincias, firmado durante el gobierno de Mauricio Macri. Aquel entendimiento, que quedó a mitad de camino tras la crisis de 2018, ya incluía compromisos para bajar Ingresos Brutos, Sellos, revisar el impuesto al cheque y tocar las retenciones a las exportaciones. Ahora, la apuesta vuelve con una receta parecida, pero con la intención de que esta vez no quede en un papel más.