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Mercado caliente

El dólar sigue para arriba y los economistas marcan tres señales que encienden la alarma

La divisa oficial ya se acomoda por encima de $1.400 y, aunque no hay sobresaltos a la vista, los analistas ven más presión en las próximas semanas por menos oferta de dólares y tasas más altas.

El dólar sigue para arriba y los economistas marcan tres señales que encienden la alarma

La calma cambiaria quedó atrás y el dólar oficial sigue marcando el ritmo con una suba sostenida que ya lo deja por encima de los $1.400. En la City no hablan de un temblor inmediato, pero sí de una tendencia que empieza a preocupar por lo que puede venir. En ese marco, el Gobierno no muestra sobresaltos y deja correr un deslizamiento que venía frenado después de varios meses de apreciación del peso.

El viernes, encima, no hubo referencia externa por el feriado en Estados Unidos, pero eso no frenó la marcha del tipo de cambio. En el segmento mayorista trepó hasta los $1.461, el valor más alto desde principios de 2026. Con ese movimiento, ya acumula casi 4% de suba en junio y queda apenas por encima del nivel con el que arrancó el año, en $1.455. Igual, todavía se ubica 22% por debajo del techo de la banda de flotación.

Los operadores miran otro dato que no pasó desapercibido: en las últimas jornadas se vio menos intervención oficial en el mercado de futuros y también en los bonos dólar linked. A la vez, el BCRA tuvo que bajar el ritmo de compras de reservas para no sumar más demanda y evitar que el dólar se acelere de golpe. En junio, el promedio diario de compras fue de u$s79 millones, bastante por debajo de los u$s138 millones de abril y mayo. Aun así, en el mercado valoran que siga comprando y que, por ahora, no haya salido a vender dólares en la plaza oficial.

Desde Econviews señalan que la recuperación del dólar a nivel global cayó justo cuando el peso argentino empezó a sentir más presión desde fines del mes pasado. Para la consultora, la suba de casi 4% en junio no es una mala señal, sino más bien una corrección esperable después de tanta apreciación. También remarcan que el equipo económico no parece inquieto, porque no tomó medidas fuertes para frenar la dinámica. Y lo explican así: "Tampoco es una suba que sorprenda. Era esperable que, llegando al tercer trimestre, aumentara la presión cambiaria, en línea con un mercado que suele anticiparse al fin de la cosecha gruesa y la consecuente caída en los flujos de dólares que suele darse en esta época del año."

La mirada de corto plazo apunta a tres factores que pueden seguir empujando al dólar. Primero, habrá menos dólares del agro a medida que se sienta la baja estacional de la cosecha gruesa. Segundo, la caída del precio internacional del petróleo tras el fin de la guerra en Medio Oriente puede achicar las exportaciones de energía y dejar menos divisas dando vueltas. Y tercero, las tasas de interés más altas en Estados Unidos suelen retener capitales allá y restarle atractivo a otros mercados, lo que también complica el ingreso de dólares al país.

Con ese combo, la consultora cree que el peso argentino va a perder algo de fuerza y que el viejo viento a favor de meses anteriores empieza a quedar atrás. Para las próximas semanas, la clave estará en seguir de cerca cuánto compra el BCRA y si aparecen cambios en las tasas. Por ahora, el escenario más probable es un dólar que siga subiendo, pero de manera ordenada, sin saltos bruscos ni escenas de nerviosismo.

Ese movimiento implicaría una corrección después de la fuerte apreciación que mostró la moneda local en la primera mitad del año. Un informe del BIS ubica al peso argentino como la séptima moneda emergente que más se fortaleció frente al dólar en 2026, con una apreciación cercana al 9%. Si ese proceso se modera, el tipo de cambio podría alinearse más con la inflación y dejar atrás parte del encarecimiento relativo que acumuló en los primeros meses.

De todos modos, en el mercado ya descuentan que la segunda mitad del año traerá más demanda privada de dólares. Eso podría complicar la compra de reservas del BCRA, sobre todo si mejora la actividad, suben los ingresos reales y se expande el crédito. En ese escenario, crecerían las importaciones y también las compras minoristas para atesoramiento, mientras al mismo tiempo la menor oferta de divisas por el petróleo le pondría otro freno al ingreso de dólares. En criollo: el dólar tiene varios motivos para seguir firme y el mercado ya se prepara para una etapa más movida.

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