Cuidado con el mail trucho que se hace pasar por ARCA y busca datos sensibles
Aprovechan el furor por las compras afuera para mandar avisos falsos sobre paquetes retenidos y supuestas deudas. La maniobra apunta a robar información personal y bancaria de los usuarios.
Una nueva estafa empezó a circular con fuerza en Argentina y tiene como señuelo el nombre de ARCA. Los delincuentes mandan correos electrónicos falsos que hablan de supuestos paquetes frenados en Aduana y apuntan, sobre todo, a quienes compran en el exterior. El mensaje parece serio, pero atrás de esa pantalla hay un intento claro de fraude.
En esos mails, los estafadores avisan que la encomienda quedó demorada por falta de pago de impuestos o aranceles. Para darle más peso al engaño, en algunos casos suman datos personales como nombre completo y DNI. También meten presión con amenazas de multas, recargos o la pérdida del envío si no se responde rápido. La idea es apurar a la víctima para que caiga sin pensar.
Desde ARCA explicaron que el objetivo es que la persona conteste y entregue información sensible. Entre los datos que suelen pedir aparecen fotos del DNI, documentación personal y hasta datos bancarios. Con esa información pueden hacer suplantación de identidad, abrir cuentas, pedir créditos o avanzar con otras maniobras financieras. Es decir, un correo que parece inocente puede terminar en un dolor de cabeza enorme.
Las autoridades recomiendan no responder estos mensajes, no abrir archivos adjuntos y no tocar los enlaces que vienen dentro del mail. Si hay dudas sobre una compra internacional, lo mejor es chequear todo por los canales oficiales de Correo Argentino o las plataformas habilitadas por ARCA. También piden mirar bien la dirección del remitente, porque los organismos del Estado usan dominios que terminan en ".gob.ar". Cualquier variante rara tiene que encender todas las alarmas.
Con las compras online cada vez más instaladas, los estafadores encontraron otro anzuelo para pescar víctimas desprevenidas. El truco se apoya en la urgencia, el miedo y la confusión, tres ingredientes que suelen funcionarles bastante bien. Por eso, ante cualquier correo dudoso, conviene frenar un segundo, revisar y desconfiar. En estos casos, la mejor defensa sigue siendo no morder el anzuelo.