Le dejó manejar sus pagos a una sobrina y descubrió una deuda millonaria
Un vecino de Rivadavia denunció que, por confiar en una familiar para administrar sus cuentas, terminó con transferencias que asegura no haber autorizado y un rojo de $2,4 millones.
La confianza familiar terminó en un verdadero dolor de cabeza para Guevara, un sanjuanino que denunció una presunta estafa por más de $2.400.000. Según la presentación radicada en la Comisaría 30ma, le había dado a su sobrina la tarea de pagar sus gastos porque no sabía manejar las aplicaciones bancarias. Durante más de un año, ella habría tenido acceso a su home banking del Banco Patagonia para hacer los movimientos de rutina.
Pero la cosa empezó a oler raro cuando el hombre notó que su sueldo ya no le alcanzaba ni para cubrir lo básico. Con esa preocupación encima, se acercó a una sucursal bancaria de Capital y ahí se llevó el mazazo: tenía una deuda cercana a los $2,4 millones. Al revisar los movimientos, encontró varias transferencias hacia una billetera virtual que, asegura, nunca hizo. El panorama lo dejó helado y decidió dar el paso formal.
De acuerdo con la denuncia, cuando le preguntó por lo ocurrido, la joven le habría pedido que no fuera a la Justicia y prometió devolverle la plata. Sin embargo, con el correr de los días, ese reintegro nunca apareció. Incluso, siempre según la presentación, la pareja de la sobrina se habría comunicado por WhatsApp para pedirle que frenara la denuncia y asegurarle que el dinero iba a volver. Como nada de eso pasó, Guevara terminó radicando la denuncia.
Ahora la causa quedó en manos de la UFI Delitos Informáticos y Estafas, que deberá determinar cómo se hicieron las transferencias y qué responsabilidad le cabe a cada uno. Mientras tanto, el caso expone una vez más cómo una ayuda de confianza puede terminar en un lío enorme cuando los números no cierran y la plata desaparece.