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Un año de encierro en San José

Cristina Kirchner, entre pedidos, límites y nuevas advertencias de la Justicia

Se cumplió un año desde que la expresidenta empezó a purgar su condena en prisión domiciliaria. En ese tiempo hubo reclamos de la defensa, concesiones parciales y llamados de atención por posibles incumplimientos.

Cristina Kirchner, entre pedidos, límites y nuevas advertencias de la Justicia

Ya pasó un año desde que Cristina Fernández de Kirchner empezó a cumplir la condena de seis años por la causa Vialidad en su departamento de San José 1111. Desde ese momento, su situación quedó atravesada por planteos de la defensa, resoluciones judiciales y varias advertencias sobre las reglas que debe respetar. La prisión domiciliaria, lejos de ser un trámite simple, abrió una seguidilla de idas y vueltas que mantuvo el tema bien arriba en la agenda.

Al poco tiempo de quedar firme la medida, los abogados Carlos Beraldi y Ary Llernovoy presentaron pedidos para cambiar algunas condiciones impuestas por el Tribunal Oral Federal N°2. Uno de los puntos más discutidos fue el régimen de visitas, porque la defensa sostuvo que las restricciones complicaban la rutina diaria de la exmandataria. Con el correr de los meses también aparecieron cuestionamientos por sus salidas al balcón, un lugar que se volvió punto de encuentro con militantes y seguidores. La defensa remarcó que esa conducta no violaba la domiciliaria, mientras que la Justicia analizó hasta dónde llegaban esas exposiciones públicas.

Otro planteo estuvo relacionado con el monitoreo electrónico y con la posibilidad de realizar actividades personales y políticas dentro de lo permitido por la condena. En este tiempo, el tribunal aceptó algunos pedidos y rechazó otros, dejando en claro que la prisión domiciliaria no equivale a libertad plena. Los jueces insistieron en que se trata de una forma especial de cumplir la pena, pero con obligaciones concretas que no se pueden pasar por alto.

Uno de los momentos que más ruido generó fue la colocación de una bandera desde un edificio cercano hacia San José 1111, con la frase "De San José 1111 a la Rosada". Frente a ese episodio, el juez Rodrigo Giménez Uriburu recordó que el arresto domiciliario depende del cumplimiento estricto de las pautas fijadas por el tribunal. Además, advirtió que cualquier incumplimiento podría hacer tambalear el beneficio otorgado. La señal fue clara: la vigilancia sigue de cerca y no hay margen para deslices.

Mientras tanto, el calendario judicial sigue corriendo. Según el cómputo realizado por la Justicia, Cristina Kirchner podría pedir la libertad condicional cuando cumpla dos tercios de la pena, algo que ocurriría en junio de 2029 si se mantienen los plazos previstos. En paralelo, sigue abierto otro frente pesado: el decomiso de bienes ordenado en la causa Vialidad. La exmandataria presentó un recurso ante la Corte Suprema después de que la Cámara Federal de Casación Penal rechazara sus planteos para excluir propiedades vinculadas a sus hijos, Máximo y Florencia Kirchner. Ahora, la última palabra sobre ese reclamo quedó en manos del máximo tribunal.

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