Chiche Gelblung contó el duro trance que vivió antes de volver a su casa
El conductor habló después de recibir el alta y relató cómo atravesó una internación crítica que lo tuvo al límite. También recordó las frases que más lo marcaron y la pelea médica que enfrentó.
Chiche Gelblung habló por primera vez después de recibir el alta médica del Sanatorio Mater Dei, donde estuvo internado cerca de un mes en terapia intensiva por una trombosis en el tobillo. La situación se complicó con problemas cardiovasculares y terminó requiriendo la colocación de dos stents. El periodista ya volvió a su casa y sigue con la recuperación, todavía con el sacudón de todo lo que le tocó pasar.
En una charla con 70-20 hoy, el ciclo que conduce en El Nueve, el conductor repasó el momento más duro de la internación. Contó que el primer diagnóstico que recibió lo dejó helado: "El primer médico que me vio me dijo: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’. Pero yo no me sentía así. No tengo perdón para ese tipo, porque nadie le puede decir así a un paciente. En todo caso, que diga estás jorobado". Según relató, en esos días se vivía una pulseada médica muy delicada entre especialistas que buscaban caminos distintos para salvarle la pierna.
"Era una batalla en simultáneo entre el cirujano vascular que estaba tratando de salvar el pie y el traumatólogo que quería amputar el pie. Estaba decidiendo si iba a ser abajo de la rodilla o arriba de la rodilla. ¡Ya era la pierna!", recordó con crudeza. También admitió que se preparó para lo peor si era la única salida: "Yo ya tenía resuelto que si había que perder el pie, lo perdía. Yo le dije a mi mujer dos días que si era el precio, lo perdía". En medio de esa angustia, sintió que la pelea era por algo mucho más grande que una extremidad.
"Sentí que querían matarme. El tema no era que perdiera el pie sino la vida. Mi reacción fue decir ‘yo no estoy golpeando las puertas del cielo’", expresó. Más tarde, destacó el trabajo del cirujano vascular que lo operó y que, según dijo, discutía cada paso con el traumatólogo. "La operación se hizo con sedación, yo tenía conciencia de lo que estaba pasando. Y yo sentía que yo le estaba ganando la batalla. Sentía cómo se estaba abriendo la arteria. Veía al médico que peleaba conmigo para que se abriera la arteria. Seguimos al punto tal que ya no sentí más dolor", cerró, todavía conmovido por una experiencia que lo dejó al borde del abismo.