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Memoria que no afloja

A 13 años de su asesinato, la mamá de Ángeles Rawson volvió a romper el silencio con una carta dolorosa

Jimena Aduriz recordó a su hija en un nuevo aniversario y dejó un mensaje atravesado por la ausencia, el amor y una herida que sigue abierta.

A 13 años de su asesinato, la mamá de Ángeles Rawson volvió a romper el silencio con una carta dolorosa

A 13 años del femicidio de Ángeles Rawson, su mamá, Jimena Aduriz, volvió a compartir unas palabras que estremecieron a todos. En redes sociales, la mujer eligió recordar a su hija con una carta íntima, atravesada por el dolor de una ausencia que no deja de sentirse. El mensaje volvió a poner en primer plano una historia que marcó al país y que todavía duele como el primer día.

"13 desde el 2013. Cuánto pesa tu ausencia, es un ataúd en mi espalda que con el paso del tiempo se hace parte de ella", escribió Aduriz, en una frase que golpeó fuerte por su crudeza. También evocó esos momentos simples que hoy se volvieron recuerdos irremplazables, como los desayunos compartidos y las ocurrencias de Ángeles que sacaban sonrisas en la familia. En ese repaso, dejó en claro que el paso del tiempo no alivió nada: apenas acomodó el dolor para seguir adelante como pudo.

La madre de la adolescente también lamentó todo lo que quedó trunco tras el crimen. "Toda esa enorme vida de 16 añitos y tu futuro, eso te y me arrebataron. Hoy no puedo ser fuerte, mi amor... Mañana seguiré. Me duele demasiado, y te amo de la misma forma", expresó. El caso de Ángeles Rawson conmocionó a la Argentina cuando la joven volvió a su edificio del barrio porteño de Palermo después de una clase de educación física, pero nunca llegó a entrar a su departamento. Horas más tarde, su cuerpo fue hallado entre residuos trasladados a una planta del CEAMSE en José León Suárez.

La investigación determinó que el responsable fue Jorge Mangeri, encargado del edificio donde vivía la adolescente. La Justicia concluyó que la atacó dentro del inmueble y luego ocultó el cuerpo entre bolsas de basura. Las pruebas genéticas reunidas en la causa fueron decisivas para la condena a prisión perpetua. Más de una década después, el nombre de Ángeles sigue siendo el de una herida que no cierra y que cada aniversario vuelve a sacudir con fuerza.

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