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Rituales de cancha

Por qué tantos argentinos se aferran a las cábalas cuando juega la Selección

La psicología explica que repetir una camiseta, un sillón o una compañía durante los partidos ayuda a bajar la ansiedad y sentir que, de algún modo, también se participa del resultado.

A días del arranque del Mundial 2026, ya se siente ese clima tan nuestro: la previa, los nervios y las cábalas que empiezan a acomodarse solitas en cada casa. Hay quienes no sueltan la misma camiseta, otros se sientan siempre en el mismo lugar del sillón y no falta el que mira los partidos con la misma gente de siempre. Puede sonar a simple superstición, pero detrás de esos gestos hay una explicación psicológica bastante clara.

Los especialistas señalan que estos rituales aparecen cuando la incertidumbre aprieta. En un partido de fútbol, donde el hincha no puede meter la pierna, patear un penal ni atajar una pelota, la cábala funciona como una forma de sentirse adentro del juego. En otras palabras, da una sensación de control en medio de una situación que, por naturaleza, está llena de tensión y expectativa.

El origen de las cábalas

Aunque hoy la palabra cábala se relaciona con rituales de buena suerte, su origen es mucho más antiguo. El término proviene de la palabra hebrea "Kabbalah", que significa "recibir" o "tradición recibida" y hace referencia a una corriente de pensamiento espiritual desarrollada dentro del judaísmo.

El sitio web de la escuela "Cábala", del teólogo Mario Sabán, la describe como "una sabiduría que busca entender la estructura del alma humana, las leyes de la creación y la conexión con lo divino". Así, su propósito no es imponer creencias, sino despertar la conciencia e incrementar la consciencia.

La página la explica como un lenguaje para interpretar la realidad interna y externa, "un mapa que guía al alma en su proceso de evolución". Según el propio investigador y fundador, es "una estructura espiritual que enseña cómo canalizar la energía del Infinito en la vida cotidiana".

"La Cábala no te pide que creas. Te pide que experimentes. Que observes el alma y comprendas cómo y por qué funciona como funciona", agrega Sabán.

Durante siglos fue considerada un conocimiento reservado para pequeños grupos de estudiosos y sabios religiosos, que transmitían sus enseñanzas de generación en generación.

Con el paso del tiempo, la palabra comenzó a desprenderse de su significado original. En distintos países fue incorporándose al lenguaje popular hasta asociarse con prácticas destinadas a atraer resultados favorables.

Así nació el sentido moderno de "cábala", entendido como una acción repetida que una persona considera beneficiosa para alcanzar un objetivo determinado. Comer determinados alimentos, usar amuletos o vestir prendas específicas antes de un evento importante eran prácticas comunes en muchas culturas antiguas.

La fuerza de las cábalas en Argentina

En Argentina, las cábalas adquirieron una identidad propia con el fútbol. Si bien las supersticiones deportivas existían desde mucho antes, el punto de inflexión fue el Mundial de 1978. El torneo disputado en el país permitió que millones de personas siguieran los partidos desde sus hogares de forma simultánea.

La obtención del título reforzó muchas de esas creencias. Algunos hinchas asociaron determinados comportamientos con el éxito y decidieron repetirlos en los años siguientes.

El fenómeno creció durante el Mundial de México 1986. Bajo la conducción de Carlos Bilardo, las cábalas pasaron a ser centrales dentro del propio plantel. Había ubicaciones fijas en los micros, lugares determinados dentro de los vestuarios y hábitos que se repetían antes de cada partido.

La conquista de Qatar 2022 volvió a potenciarlas. Las redes sociales permitieron que las costumbres individuales se compartieran y que miles de personas copiaran rituales de otros hinchas o incluso de los propios futbolistas.

Qué significa tener cábalas

Los especialistas explican que las personas buscan constantemente controlar sus emociones. Cuando enfrentan situaciones sobre las cuales no tienen control directo, como dar un pase, meter un gol o atajar un penal, pueden desarrollar conductas repetitivas que les permitan sentir cierta participación en el proceso, como las cábalas.

La mente establece conexiones entre dos hechos que ocurrieron al mismo tiempo: "Argentina ganó y yo estaba sentado en ese lugar" o "Salimos campeones y vi todos los partidos con mis amigos". La repetición transmite seguridad porque remite a experiencias anteriores asociadas con resultados positivos.

En términos psicológicos, funcionan como anclas emocionales. Son comportamientos que aportan orden y previsibilidad, y ayudan a reducir la ansiedad en contextos donde predominan los nervios y la expectativa.

Aunque racionalmente una persona sepa que una camiseta no influye directamente en el partido, el hecho de cumplir con su ritual puede brindarle tranquilidad.

Además, los rituales también tienen una dimensión social importante. Muchas se transmiten de padres a hijos, entre amigos o dentro de una familia. Por eso, además de estar vinculadas con la suerte, representan tradiciones compartidas y formas de pertenencia.

En el contexto de un Mundial, donde millones de personas viven las mismas emociones al mismo tiempo, estas costumbres refuerzan el sentido de comunidad.

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