Leandro Leiva, el pibe de 9 de Julio que encendió la ilusión grande
Con 18 años, el delantero marcó el gol que dejó afuera a Desamparados y metió a 9 de Julio en una final soñada. Entre abrazos familiares y una historia de club, el "Huevo" se ganó un lugar en la memoria del pueblo.
Hay goles que sirven para sumar tres puntos y otros que dejan una marca profunda en la gente. El de Leandro Alexis Leiva, el domingo en Puyuta, fue de esos que no se olvidan fácil. A los 12 minutos del primer tiempo, el delantero de 9 de Julio apareció en el momento justo para clavar el único tanto del partido. Ese 1 a 0 no solo metió a su equipo en la final del Torneo Apertura del fútbol sanjuanino, sino que además bajó al mejor de la fase regular, Desamparados.
La historia tuvo una vuelta hermosa al día siguiente, cuando el joven volvió a su casa y se reencontró con los suyos. Allí estaban sus padres, Roberto y Analía, sus hermanos Abril y Yuthiel, y una celebración bien de barrio, con sonrisa grande y hasta un maple de huevos como parte de la foto. No fue un detalle menor: a Leiva todos lo conocen como "Huevo", un apodo que ya quedó pegado a una campaña hecha a pulmón, con trabajo y una convicción que contagia.
"La verdad es una alegría enorme llegar a la final porque empecé a jugar en la escuelita de fútbol de 9 de Julio. Siempre le decía a mis viejos que quería jugar ahí, primero en cuarta y después en primera", contó el pibe, todavía con la emoción a flor de piel. Su vínculo con la pelota viene de familia: "Mi viejo y mi abuelo jugaban al fútbol y de ellos heredé esta pasión. Mi tío Ariel jugaba en el club y siempre me dijo que el mejor deporte es el fútbol. Mi viejo desde chicos me llevaba a verlo jugar a él", recordó. Hoy, los papeles se dieron vuelta y ahora es Roberto quien mira desde la tribuna y le tira consejos para que no se acelere.
En una tarde pesada, de esas que exigen carácter, Leiva respondió cuando más hacía falta. "Venimos trabajando desde hace tiempo por esto. Es mi primera final y con 18 años es un sueño", afirmó. También reconoció la dureza del rival: "Sabíamos a dónde veníamos y a quién enfrentábamos porque Desamparados fue el mejor equipo de la etapa regular y lo demostró al ser durísimo". Pero el equipo no se achicó. "Nuestra campaña fue de menor a mayor y si hay algo que nos moviliza es la actitud. Entregamos todo hasta el final", remarcó. Ahora, 9 de Julio quedó a un paso de la gloria, con un pueblo entero empujando detrás de una camiseta que ya tiene su nuevo símbolo.