La CGT sube la presión y no descarta otro paro nacional
La central obrera salió con los tapones de punta contra la reglamentación de la reforma laboral, seguirá peleando en la Justicia y prepara una definición fuerte para las próximas semanas.
La pelea entre la CGT y el Gobierno entró en una etapa bien áspera después de la oficialización de la reforma laboral. Con el nuevo esquema ya en marcha, la conducción sindical ratificó su rechazo de punta a punta y dejó abierta la chance de convocar a un nuevo paro general en el corto plazo. En los pasillos de Azopardo el clima está espeso y nadie disimula que se viene una pulseada larga.
El malestar explotó cuando se conocieron los detalles técnicos del decreto reglamentario. Desde la central obrera sostienen que el texto se pasó de la raya y que apunta a debilitar a las organizaciones sindicales, además de recortar derechos que consideran conquistados hace años. Cristian Jerónimo, co-Secretario General de la CGT y referente del gremio del vidrio (SEIVARA), fue tajante: "La reglamentación fue aplicada con un exceso total que va más allá de la ley, buscando perjudicar a las instituciones que representan a los trabajadores y quitándoles beneficios fundamentales". En la central aseguran que no van a ceder ni un paso en lo que consideran conquistas históricas.
Jerónimo también cruzó la versión oficial que presenta la reforma como una herramienta para generar empleo formal. Según su mirada, la flexibilización no trajo alivio sino más bien desinversión, cierre de empresas y pérdida de puestos de trabajo. Mientras tanto, la estrategia de la CGT no se queda solo en la calle: seguirá la pelea judicial en el fuero contencioso para sostener la cautelar contra la reforma, a la que consideran inconstitucional. En paralelo, ya hicieron una presentación ante la OIT, donde denuncian al Estado argentino por violar tratados internacionales sobre libertad sindical y derechos laborales, con foco en los convenios 87 y 150.
La conducción gremial también expresó preocupación por lo que define como un escenario de amedrentamiento y represión para frenar la protesta social. Ahora, todas las miradas están puestas en las próximas semanas, cuando el Consejo Directivo de la central se reúna de urgencia para definir el plan de lucha. En ese encuentro podría quedar sellada la convocatoria a un quinto paro general contra la actual gestión económica, una señal fuerte en medio de una tensión que no afloja.