La tonada cuyana se juega una carta histórica rumbo a la Unesco
Mendoza, San Juan y San Luis presentaron en conjunto la candidatura para que esta expresión popular sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La apuesta es cuidarla, difundirla y llevarla más lejos sin que pierda su esencia.
La tonada cuyana empezó a recorrer un camino que puede terminar en un reconocimiento enorme. Los gobiernos de Mendoza, San Juan y San Luis hicieron formal la presentación para que esta tradición ingrese a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Ahora la documentación inicial será revisada por el Comité Argentino del Patrimonio Cultural Inmaterial, que depende de la Comisión Nacional Argentina de Cooperación con la Unesco. Después de esa instancia, se avanzará con el expediente definitivo que viajará al organismo internacional.
La movida cuenta con el apoyo de las áreas culturales de las tres provincias, que coincidieron en que hace falta proteger y proyectar una manifestación artística que acompaña la vida de los pueblos cuyanos desde hace más de doscientos años. La tonada no es solo música: también es memoria, paisaje y pertenencia. En sus letras aparecen las montañas, los viñedos, las costumbres del campo y esos lazos comunitarios que marcaron a varias generaciones.
La postulación además pone la lupa sobre elementos bien propios del género, como el cogollo, esa improvisación poética dedicada a quienes están presentes en reuniones y festejos, y el tradicional grito cuyano, tan ligado a la alegría, el encuentro y el sentido de identidad. Desde las provincias impulsoras remarcaron que un reconocimiento de la Unesco ayudaría a reforzar tareas de preservación, investigación y transmisión de esta tradición. También le daría una vidriera internacional mucho más grande.
Hoy la tonada cuyana ya tiene declaraciones de interés y distintas herramientas de protección en Mendoza, San Juan y San Luis, además del acompañamiento de instituciones académicas, culturales y artistas de la región. Con esta candidatura, Cuyo busca que una de sus expresiones más queridas sea reconocida como parte del patrimonio cultural de toda la humanidad.