Las tarjetas no levantan y el bolsillo sigue sintiendo el freno
En mayo, el crédito con tarjeta volvió a caer en términos reales y sumó cinco meses seguidos en baja. También retrocedieron los préstamos personales, mientras crece la preocupación por la mora.
El financiamiento para el consumo sigue dando señales de cansancio. En mayo, las operaciones con tarjeta de crédito volvieron a caer en términos reales y ya acumulan cinco meses consecutivos en rojo. El dato pega de lleno en el día a día de las familias, que cada vez encuentran menos aire para estirar los gastos del mes. En la práctica, la brecha entre los números de la macro y la plata que entra en casa se hace cada vez más visible.
De acuerdo con un informe de First Capital Group, el saldo total operado con tarjetas subió apenas 0,7% en la medición nominal mensual y llegó a $24,6 billones. Frente a mayo del año pasado, el avance fue del 27,4%, contra los $19,3 billones registrados entonces. Pero cuando se mira el valor real, la película cambia por completo: la baja fue de 1,7% en el mes y de 4,6% interanual. Para ese cálculo se toma una inflación estimada de 2,4% mensual y 33,6% anual, en un contexto donde todavía no hay datos oficiales del INDEC.
El golpe no quedó solo en las tarjetas. El mismo relevamiento señala que los préstamos personales llevan ocho meses seguidos de caída real y en mayo retrocedieron 1,4%. Tampoco zafaron los créditos prendarios e hipotecarios, que mostraron variaciones reales prácticamente nulas o negativas. En otras palabras, el crédito en pesos para las familias sigue sin encontrar piso y el panorama se pone cada vez más áspero.
La explicación, según el informe, va más allá de una simple baja en el consumo. Durante años, las cuotas sin interés funcionaron como un salvavidas frente a la inflación, porque permitían comprar hoy y pagar después con dinero que valía menos. Ese esquema, hoy, perdió fuerza. Con una inflación más contenida y menos planes en cuotas sin costo financiero, muchos usuarios dejaron de ver atractivo en endeudarse. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, sostuvo que "esta caída en el saldo total de la cartera demuestra que una parte importante de los deudores han visto restringido su límite de crédito y aquellos tarjetahabientes que utilizaban las cuotas para ganarle a la inflación, no encuentran un incentivo para endeudarse con esa operatoria ante la escasez de cuotas sin interés y la expectativa de una inflación futura controlada".
En paralelo, los bancos miran el escenario con mucha cautela. La morosidad en los préstamos privados habría pasado del 7,0% en marzo al 7,2% en abril, con un deterioro más marcado en los hogares, donde el ratio habría subido de 11,5% a casi 12%, según datos de la central de deudores del Banco Central. Ese cuadro empuja a las entidades a endurecer las condiciones para prestar. Como único alivio parcial, el crédito comercial logró cortar una racha de cuatro meses de caída real y subió 1,1% en mayo, mientras que el financiamiento en dólares también siguió creciendo. En cambio, el crédito en pesos para las familias, por ahora, no levanta cabeza.