Flybondi quedó al borde del abismo: voló con un solo avión y dejó a miles sin salida
La aerolínea low cost atraviesa una semana negra: canceló la mayoría de sus vuelos, suma miles de afectados y arrastra una crisis financiera que no afloja.
La tormenta que viene golpeando a Flybondi sumó otro capítulo preocupante y encendió todas las luces de alarma en el sector aerocomercial. Este lunes, la low cost operó en todo el país con apenas un avión en servicio, una postal que terminó en la cancelación de 12 de los 14 vuelos programados. El resultado fue brutal: más de 2.200 pasajeros se quedaron sin viajar.
El cuadro deja en claro que la empresa atraviesa uno de sus momentos más delicados. La compañía, que durante un tiempo fue una de las opciones más elegidas para moverse por el país, hoy pelea para sostener una operatoria cada vez más chica y golpeada. Según trascendió, de los 13 Boeing 737-800 que figuran en su flota, solo una aeronave estuvo realmente en condiciones de despegar durante la jornada.
En la actualidad, la firma tendría apenas dos aviones operativos, mientras que los otros 11 siguen fuera de servicio por problemas de mantenimiento y por deudas vinculadas al pago de contratos de leasing. En ese contexto, los usuarios vuelven a ser los más castigados, porque cada cancelación cae directo sobre quienes ya tenían su viaje planificado y terminan varados, reprogramando todo a las apuradas.
Los números que circulan son pesados. De acuerdo con la consultora Adventus, Flybondi ya acumula más de 2.500 vuelos cancelados en los últimos meses y cerca de 350.000 pasajeros afectados. La situación se agravó todavía más en la temporada de verano 2025-2026, cuando la empresa suspendió 165 vuelos en apenas una semana y golpeó a más de 31.000 viajeros.
Los indicadores operativos también muestran el derrumbe. En mayo, la puntualidad de la compañía fue de apenas 26,64%, mientras que casi la mitad de los vuelos programados terminó cancelada. Muy lejos quedaron los números de otras aerolíneas del mercado doméstico, que rondaron niveles de puntualidad cercanos al 90%. Así, la distancia entre unas y otras ya no es una cuestión de detalle: es un abismo.
Detrás del caos operativo aparece una situación financiera muy complicada. Fuentes del sector sostienen que la empresa necesitaría al menos 25 millones de dólares para recuperar parte de su capacidad y volver a poner en marcha aeronaves que hoy están paradas. A eso se suman deudas con proveedores internacionales, al punto de que dos aviones enviados al exterior para mantenimiento no habrían podido regresar al país por compromisos impagos por unos 5,5 millones de dólares.
La crisis también se refleja en el frente judicial y en la conducción interna. La empresa enfrenta embargos por reclamos laborales y acuerdos incumplidos, mientras avanza una reestructuración que ya se cobró varias salidas. En las últimas semanas dejaron sus cargos distintos directivos, entre ellos Mauricio Sana, una de las figuras más importantes de la compañía durante más de siete años.
Desde que en 2025 pasó a estar bajo control del fondo COC Global Enterprise, vinculado al empresario Leonardo Scatturice, la firma intenta salir a flote, pero el escenario sigue empeorando. El ajuste ya pegó de lleno en su red de rutas: recientemente anunció la cancelación de la conexión entre Puerto Iguazú y Lima, inaugurada apenas meses atrás, con el argumento de baja demanda, suba de costos operativos y combustible más caro. Con una participación de mercado que cayó hasta rondar el 10% del cabotaje nacional, la aerolínea queda hoy en una zona muy incómoda, con más preguntas que respuestas.