La Policía sanjuanina admite que el narco avanza donde faltan respuestas
El jefe del D3 reconoció que el narcomenudeo crece y que las bandas ganan terreno en sectores vulnerables. También advirtió por más delitos en barrios residenciales del Gran San Juan.
Después de las palabras del Monseñor Jorge Lozano en TELESOL, donde planteó que el narcomenudeo entra justo donde el Estado no llega, desde la Policía sanjuanina salieron a marcar que esa lectura tiene sustento. Quien puso el tema sobre la mesa fue el comisario general Pablo Torres, jefe del D3, con un diagnóstico que dejó preocupación. En diálogo con DE SOBRE MESA, por TELESOL, habló de un fenómeno que no afloja y que cambia todo el tiempo. Según explicó, las bandas se adaptan, modifican la forma de operar y también las sustancias que hacen circular.
Consultado por el avance del narcomenudeo en las zonas más complicadas de la provincia, Torres fue claro: "Es uno de los temas que trabajamos permanente, porque va creciendo, cambia la temática, cambian los estupefacientes que ingresan, la forma en que los distribuyen". Sobre lo dicho por Lozano, que advirtió que en algunos lugares "hay lugares en los que el Estado no da respuestas y la respuesta se la da el narco de la zona", el jefe policial respondió sin rodeos. "Es una realidad. A lo mejor no lo vemos tanto en la provincia, pero a nivel internacional se nota mucho, como en las Favelas de Brasil, las comunidades están manejadas por narcos y ellos les dan trabajo", señaló.
Además, al repasar el mapa del delito, Torres indicó que la mayor cantidad de hechos se concentra en el Gran San Juan. Pero eso no fue todo: también admitió un crecimiento de delitos en zonas residenciales, especialmente donde viven personas adultas mayores. El dato enciende una alarma más en una provincia donde el tema viene ganando espacio y preocupación. En los barrios, la sensación es que el problema se mueve, se adapta y busca huecos para meterse.