Milei frena la sangría, acomoda la interna y acelera con el plan reformista
Mientras afloja la caída en la imagen presidencial, en Casa Rosada siguen los tironeos y crece la apuesta por el frente económico. En paralelo, el oficialismo empuja cambios de fondo en el Congreso que inquietan al peronismo y reordenan la pelea política.
Javier Milei decidió esta semana correrse del choque frontal y mostrarse más componedor, una postura que sorprendió hasta a los propios. Después del tedeum, el Presidente evitó escalar la tensión con la Iglesia y hasta dijo coincidir con el diagnóstico general, aunque calificó de "exagerado" hablar de terrorismo en redes sociales. El gesto fue leído como una señal de repliegue, en un momento en el que el Gobierno intenta frenar la sangría y ordenar el tablero.
El cambio de tono no tapa lo que pasa puertas adentro. En el Gabinete siguen las diferencias, el malestar y una interna que nadie termina de encauzar. La foto oficial muestra unidad, pero por debajo todo cruje, con pases de factura, silencios y decisiones que se patean para más adelante. Incluso entre los ministros admiten que, sin el discurso anti casta como bandera, al Gobierno le queda casi una sola carta fuerte: recuperar terreno en la economía.
Los números empiezan a darle algo de alivio al oficialismo, aunque todavía con mucho ruido de fondo. Según AtlasIntel, la aprobación de Milei subió a 39,9% y la desaprobación bajó a 58,3%. No es una fiesta, pero sí un freno a la caída. En Management & Fit aparece otro dato que prende luces amarillas: la tristeza quedó como sentimiento dominante, con 22,6%, y los negativos duplican a los positivos. El clima social sigue pesado, y eso el Gobierno lo sabe.
En paralelo, Luis Caputo insiste con que la economía va a terminar empujando a la política, pero dentro del oficialismo ya hay quienes miran ese planteo con cautela. El riesgo país perforó los 500 puntos, el Banco Central compró USD 447 millones y algunos indicadores financieros mejoraron. Pero del otro lado aparecen las ventas de autos, el consumo masivo, la industria y el empleo con números flojos, mientras los salarios siguen corriendo de atrás. Ese combo alimenta dudas en el círculo rojo y también en parte del propio Gabinete.
Con ese escenario, el Gobierno apuesta fuerte al Congreso. Esta semana busca avanzar con proyectos de fondo que, según la oposición, dejan amarrado el modelo para el futuro. Entre ellos, la iniciativa sobre la inviolabilidad de la propiedad privada y el paquete vinculado al RIGI, que en el peronismo miran con preocupación. También aparecen tensiones por pliegos, aliados que se rebelan y una oposición que no logra ordenar su juego. Milei, mientras tanto, se planta en modo campaña y ya dejó claro que piensa pelear por la reelección con todo lo que tiene a mano.