Tedros aterrizó en el Congo en medio del brote de ébola y la violencia armada
El titular de la OMS llegó a Ituri para seguir de cerca una emergencia sanitaria que se agrava entre ataques rebeldes, falta de insumos y desconfianza de la población.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, jefe de la Organización Mundial de la Salud, llegó el jueves a la capital congoleña para meterse de lleno en la respuesta al brote de un ébola poco común. La escena es pesadísima: médicos con faltantes básicos, comunidades recelosas y grupos armados metiendo presión en la zona. Desde el aeropuerto, el funcionario remarcó: "Mi presencia aquí es una forma de mostrar a la comunidad que no está sola".
También lanzó otro mensaje directo: "Es fácil dar órdenes desde mi cómoda oficina en Ginebra, pero estoy pidiendo a mis colegas que trabajen codo a codo con la comunidad y a las comunidades que se protejan a sí mismas". Ese mismo día, llegó ayuda sanitaria donada por la Unión Europea a la provincia de Ituri, donde está el foco del brote. A la par, Estados Unidos sumó otros 80 millones de dólares y elevó su aporte total a más de 112 millones.
La situación, sin embargo, sigue muy complicada. Los equipos de salud trabajan con escasez de insumos para frenar el virus Bundibugyo, una variante de ébola que no tiene tratamiento ni vacuna aprobados. En algunos sectores, incluso tuvieron que atender con mascarillas médicas vencidas, una postal durísima de la emergencia. Hasta el martes, la OMS contabilizaba 1.077 casos sospechosos y 238 muertes.
El cuadro se agravó por la bronca de muchos vecinos ante los protocolos para tratar los cuerpos de las víctimas, que chocan de frente con las costumbres funerarias locales. Esa tensión terminó en ataques contra centros de salud. Tedros también advirtió que el conflicto armado, el desplazamiento de miles de personas y la inseguridad alimentaria complican todavía más la respuesta. Por eso pidió un alto el fuego en una región castigada hace años por la violencia.
"No podemos generar confianza en la comunidad ni aislar a los enfermos mientras caen bombas", señaló con crudeza. Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo y cerca de la frontera con Uganda, viene sufriendo ataques de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), un grupo rebelde vinculado al Estado Islámico. A comienzos de mayo, esa organización mató al menos a 40 personas y destruyó varias viviendas. Además, ya se detectaron casos en Kivu del Norte y Kivu del Sur, donde el grupo rebelde M23 controla ciudades clave como Goma y Bukavu.
El aeropuerto principal de Goma, que también funciona como base para la ayuda humanitaria, sigue cerrado desde enero de 2025, cuando el M23 tomó la ciudad. En ese contexto, el este del país quedó sumido en una de las crisis humanitarias más grandes del mundo, con más de 7 millones de desplazados. Tedros además rechazó las restricciones de viaje que algunos países impusieron a personas provenientes de zonas afectadas. "Hay maneras de gestionar a los trabajadores y los casos sin imponer prohibiciones de viaje restrictivas, y la OMS no lo alienta", afirmó. Días atrás, Estados Unidos anunció una prohibición temporal de ingreso para quienes no sean ciudadanos ni residentes permanentes y hayan estado en la República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur en los últimos 21 días.