El Parlamento escocés empuja otra vez la idea de separarse del Reino Unido
La moción avanzó con mayoría en la Cámara y reavivó un reclamo que viene de larga data. Pero el antecedente de 2014 sigue pesando fuerte en la discusión.
El Parlamento de Escocia dio un paso clave al respaldar la propuesta para llamar a un referendo sobre la independencia del Reino Unido, según informó el Gobierno escocés y replicaron medios internacionales. La jugada fue impulsada por el primer ministro escocés, que pidió al Gobierno británico una orden para habilitar al Parlamento local a organizar la consulta. En X, la publicación oficial fue "El Parlamento de Escocia ha votado en apoyo de las peticiones para celebrar un referendo sobre la independencia de Escocia".
De acuerdo con los registros oficiales, la moción cosechó 72 votos a favor, con 57 de ellos del Partido Nacional Escocés, mientras que 55 legisladores la rechazaron y 2 se abstuvieron. El ministro principal, John Swinney, reclamó que Londres emita una orden bajo el artículo 30 de la Ley de Escocia de 1998, lo que transferiría las facultades necesarias para poner en marcha el referendo. Además, el 27 de abril había adelantado que, tras las elecciones locales, volvería a llevar el tema al recinto.
El 19 de mayo, John Swinney fue reelegido como ministro principal luego del triunfo de su fuerza, y la pulseada independentista siguió ganando volumen. En paralelo, en octubre de 2025, Escocia reclamó al Gobierno británico una compensación de alrededor de 26 millones de libras esterlinas, unos 35 millones de dólares, por los gastos de seguridad derivados de las visitas de Donald Trump y J. D. Vance. La ministra de Finanzas, Shona Robison, habló de una "carga operativa y financiera sustancial" para los servicios estatales, en especial para la Policía de Escocia.
Pero desde Londres la respuesta fue el reclamo fue rechazado con el argumento de que esas visitas fueron de carácter privado y no actos oficiales del Gobierno del Reino Unido. Y en el fondo de toda esta discusión aparece un recuerdo que todavía el último referendo, realizado el 18 de septiembre de 2014, terminó con un 55,3 % en contra de la independencia y un 44,7 % a favor. Aquella vez, la ilusión separatista no alcanzó, y ahora Escocia vuelve a insistir con la misma bandera.