Los portales chinos pisan fuerte y los negocios de acá sienten el golpe
Las plataformas internacionales siguen ganando terreno y obligan a los comercios argentinos a mover el tablero para no perder clientes.
Los últimos datos oficiales muestran un sacudón de esos que no pasan desapercibidos: las compras puerta a puerta desde portales chinos vienen creciendo a paso redoblado en la Argentina. En abril, las ventas de Shein y Temu llegaron a u$s118 millones, más del doble que en el mismo mes del año pasado. Para los fabricantes y comerciantes locales, la foto no es nada alentadora.
Al mismo tiempo, los comercios de acá volvieron a marcar una baja, según el relevamiento de CAME, la cámara que nuclea a los pequeños y medianos negocios, tanto los que atienden en la calle como los que venden por internet. En este contexto de bolsillos ajustados, cada cliente que se va a comprar afuera se siente más pesado. Y en muchas vidrieras ya no alcanza con esperar: toca repensar todo, desde los precios hasta la forma de vender.
Lo que hace poco parecía apenas un goteo de compras al exterior hoy se convirtió en un verdadero aluvión que está cambiando el mapa del consumo argentino. La competencia ya no es solo con el local de la esquina o con la cadena de siempre, sino con gigantes globales del e-commerce asiático. Y eso, en un mercado tan sensible como el nuestro, mete presión de la buena.