Vio el patrullero, salió a la disparada y terminó condenado tras romper una ventanilla
Todo pasó en un control de rutina sobre Mendoza y Circunvalación. El hombre intentó escapar, fue reducido a los pocos metros y después descargó su bronca dentro del móvil policial hasta destrozar un vidrio. Ahora recibió un mes de cárcel efectiva y quedó como reincidente.
Lo que arrancó como una recorrida preventiva en plena madrugada terminó en un cuadro de nervios, insultos y destrozos dentro de un patrullero. El hecho ocurrió el 9 de mayo, cerca de las 2:05, sobre calle Mendoza, a la altura del puente de Avenida Circunvalación. Según la causa, los efectivos que iban en un móvil identificado vieron a un hombre caminando de forma errática, zigzagueando por la zona. Esa actitud les llamó la atención y frenaron para identificarlo.
Pero en cuanto el sujeto notó la presencia policial, reaccionó de golpe: salió corriendo e intentó sacarse de encima a los uniformados. La escapada duró apenas unos metros, porque lo alcanzaron sobre la lateral norte de Circunvalación. Ahí la escena se puso más pesada: de acuerdo con lo informado en la investigación, empezó a insultar a los policías y, en aparente estado de intoxicación, quiso agredirlos físicamente. Después de reducirlo, lo subieron al asiento trasero del patrullero, aunque el problema todavía no terminaba.
Ya dentro del móvil, el detenido siguió fuera de control y descargó su furia contra una de las ventanillas traseras. Se recostó sobre el asiento y comenzó a patear con fuerza hasta romper por completo el vidrio, que quedó astillado y sujeto apenas a la puerta. Por ese comportamiento fue trasladado a la Comisaría Segunda para iniciar el procedimiento de Flagrancia. Más tarde, cuando el ayudante fiscal Marcelo Bustos quiso entrevistarlo, se encontró con una sorpresa: el hombre estaba profundamente dormido y costó despertarlo.
Ante esa situación, desde Fiscalía ordenaron llevarlo a un centro de salud para revisar su estado y ver si necesitaba atención médica. Fue asistido en la Sala Báez Laspiur, donde un médico determinó que no hacía falta internación ni cuidados extra. Luego volvió a la dependencia policial y quedó a disposición de la Justicia. Finalmente, en un juicio abreviado, Gabriel de Jesús Carrizo recibió una condena de un mes de prisión efectiva, fue declarado reincidente y seguirá detenido bajo prisión preventiva. La acusación, que al principio se investigó como daño agravado, terminó recalificada como daño simple.