Dos horas de fuego: el Presidente defendió el ajuste, apuntó contra la prensa y prometió una inflación en cero
En una charla extensa en Neura, Javier Milei repasó su plan económico, ratificó el déficit cero y volvió a pegarle duro a periodistas, empresarios y sectores políticos. También habló de dolarización, inversiones y el rumbo que imagina para la Argentina.
En una entrevista larga y cargada de definiciones, Javier Milei se sentó con el equipo de After Market en Neura y jugó de local. El Presidente habló como economista, como docente y como el hombre que, según dijo, está llevando adelante un ajuste fiscal que no tiene antecedentes. Durante más de dos horas, mezcló números, teoría financiera y una batería de críticas al sistema político y mediático.
El punto que más marcó fue la inflación de abril, que cerró en 2,6% general, con una núcleo de 2,3% y alimentos en 1,5%. Pese a esa baja, Milei no aflojó y aseguró que el único número que lo deja conforme es el 0%. Según explicó, primero frenó la emisión por déficit fiscal y después empezó a ordenar el excedente monetario heredado, que describió como enorme. También repasó la herencia que recibió: deudas de SIRAs por 50.000 millones de dólares, reservas netas negativas por 12.000 millones y una montaña de pasivos remunerados.
En ese tramo, defendió el recorte de 15 puntos del PBI y sostuvo que no hubo una depresión más dura porque el ajuste cayó sobre el gasto y no sobre los impuestos. Incluso afirmó que esa decisión permitió devolverle a los argentinos 100 mil millones de dólares al sacar de juego el impuesto inflacionario. Para Milei, la clave fue cortar de raíz una dinámica que, según su mirada, venía destruyendo el bolsillo de todos.
Uno de los momentos más tensos llegó cuando habló de un supuesto "intento de golpe de Estado" ocurrido en mayo del año pasado. El Presidente señaló a sectores políticos, medios y empresarios por haber buscado romper el equilibrio fiscal y generar inestabilidad con más de 40 leyes en el Congreso y maniobras especulativas contra la moneda. En ese marco, salió a defender a los especuladores, a quienes presentó como piezas necesarias para el funcionamiento de la economía. Y, como ya es costumbre, descargó munición pesada contra gran parte del periodismo, al que acusó de operar para debilitar a Luis Caputo en momentos clave.
También habló del Banco Central y de la llamada dolarización endógena. Dijo que el organismo fue capitalizado con 16.000 millones de dólares para reparar la "estafa moral" a quienes tienen pesos, y planteó que, si se sostiene la emisión cero y el peso se fortalece, los dólares que están fuera del sistema podrían empezar a usarse cada vez más en las transacciones. En esa línea, fue tajante: no piensa mover un solo peso de esterilización hasta que la inflación llegue a cero.
Más adelante, Milei puso la lupa sobre el RIGI y aseguró que ya suma proyectos por 140.000 millones de dólares, algo así como el 20% del PBI. Mencionó inversiones en Vaca Muerta, la minería de cobre y litio, y adelantó que quiere ir por un "Super RIGI" para empujar a la Argentina como polo de inteligencia artificial. En política internacional, respaldó a Donald Trump y defendió una mirada geopolítica donde, según dijo, hay sectores estratégicos que deben protegerse por seguridad nacional.
Sobre lo social, reconoció que la pobreza llegó al 57% cuando se sinceraron los precios, pero aseguró que en frecuencia mensual ya bajó al 28-29%. También admitió que los salarios del sector público y del trabajo informal sufrieron el golpe, aunque vaticinó una recuperación en V traccionada por el crédito y la inversión. En deuda, afirmó que los pagos hasta octubre de 2027 están cubiertos y que su meta es llevar el Riesgo País a 150 puntos básicos para volver a los mercados con tasas del 5% o 6%. Cerró con un mensaje cargado de mística: dijo que su gestión se apoya en un "manual moral", habló de valores judeocristianos y hasta adelantó el título de su próximo libro, La Moral como Política de Estado.