Michael Wallace Banach asumirá como nuevo nuncio apostólico en Argentina
El Vaticano confirmó el recambio en la representación diplomática ante el país. Banach llega desde Hungría y toma el lugar de Mirosław Adamczyk, ahora destinado a Albania.
El Papa León XIV eligió al arzobispo estadounidense Michael Wallace Banach como nuevo nuncio apostólico en Argentina. El nombramiento fue confirmado por el Vaticano y marca el reemplazo de Mirosław Adamczyk, que fue enviado a cumplir la misma misión diplomática en Albania. La novedad se conoció al mismo tiempo en Roma y en Buenos Aires, en un momento en el que crecen las versiones sobre una posible visita papal al país este año.
Según informó la Conferencia Episcopal Argentina, la Nunciatura Apostólica en la República Argentina comunicó que León XIV nombró a Monseñor Michael Wallace Banach, Arzobispo Titular de Memfi, como nuevo representante en el país. Su llegada no es un dato menor: el nuncio cumple un rol central en la relación entre la Santa Sede y las autoridades nacionales, además de participar en la designación de obispos. Banach venía de desempeñarse como nuncio en Hungría, durante el gobierno del derechista ex primer ministro Viktor Orbán.
Nacido el 19 de noviembre de 1962 en Worcester, Massachusetts, Banach fue ordenado sacerdote en 1988 para la diócesis de Worcester y después siguió su formación en Roma, donde obtuvo un doctorado en Derecho Canónico. Habla cinco idiomas: inglés, italiano, francés, español y polaco, y entró al cuerpo diplomático de la Santa Sede en 1994. Desde entonces, hizo una carrera internacional extensa, con pasos por las nunciaturas de Bolivia y Nigeria, además de funciones en la Secretaría de Estado del Vaticano, uno de los espacios más influyentes de la estructura vaticana.
Durante el pontificado de Francisco, en 2013, fue nombrado nuncio apostólico y recibió la consagración episcopal en una ceremonia en la Basílica de San Pedro. También representó al Vaticano en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón, donde debió seguir temas sensibles como la pobreza, los conflictos sociales y el diálogo interreligioso. Más adelante fue trasladado a Senegal, Cabo Verde, Guinea-Bisáu y Mauritania, regiones marcadas por tensiones políticas y fuertes desafíos humanitarios.