Trump viaja a Pekín para verse cara a cara con Xi Jinping
El presidente estadounidense llega a China con una delegación pesada de empresarios y una agenda cargada de temas sensibles. Medio Oriente, Taiwán, tecnología y comercio estarán sobre la mesa.
Donald Trump tendrá una reunión de alto voltaje en Pekín con Xi Jinping, en el marco de una visita de Estado que se extenderá entre mañana y el jueves, según difundieron medios internacionales. La cita promete ser clave por la cantidad de asuntos delicados que aparecen en la agenda y por el contexto internacional, que viene bastante revuelto. No es una charla más: ambos líderes se sentarán a discutir temas que pueden mover el tablero mundial.
Entre los puntos centrales figuran la crisis de Medio Oriente, con foco en Irán, la llamada "cuestión Taiwán", y también las tensiones por tecnología, Inteligencia Artificial y comercio bilateral. Trump no aterriza solo, sino acompañado por un grupo de empresarios de peso, con nombres como Elon Musk, Tim Cook, Dina Powell McCormick, Larry Fink y Kelly Ortberg. La movida fue reportada por The Washington Post y The New York Post, entre otros medios citados por Noticias Argentinas.
La presencia de estos ejecutivos no es casual. Washington busca achicar el desequilibrio comercial con China y, al mismo tiempo, convencer a Xi para que invierta en Estados Unidos con compras grandes de aviones, soja y otros productos. En esa trama también aparece el regreso del vínculo entre Trump y Musk, que había quedado muy golpeado tras un fuerte distanciamiento a mediados de 2025. En cambio, no viajará Jensen Huang, de Nvidia, ni Chuck Robbins, de Cisco Systems, por compromisos empresariales.
Desde Pekín, el vocero de la Cancillería china, Guo Jiakun, aseguró que ambos mandatarios mantendrán un intercambio profundo sobre los entendimientos entre los dos países y también sobre la paz y el desarrollo global. Además, afirmó que China está dispuesta a trabajar con Estados Unidos con un espíritu de igualdad, respeto y beneficio mutuo para ampliar la cooperación y bajar las diferencias. La visita, prevista del 13 al 15 de mayo, será la primera de un presidente estadounidense a ese país en nueve años.
En paralelo, la tensión de fondo sigue marcada por Irán y por la influencia china en la región. Según The Associated Press, Trump intentó sin éxito que el gobierno chino presione a Teherán para aceptar las condiciones de Washington o, al menos, reabrir el estrecho de Ormuz. La prensa china, mientras tanto, insiste en mostrar una relación muy sólida con Vladímir Putin, en una señal que suma ruido a una cumbre que ya llega cargada de intereses, presiones y movimientos de poder.