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Investigan las SIRA

Migueles se defendió ante la Justicia y negó haber pagado coimas

El financista presentó un escrito en Comodoro Py y admitió haber intermediado en gestiones de importación, pero rechazó de plano cualquier soborno o vínculo directo con funcionarios.

Migueles se defendió ante la Justicia y negó haber pagado coimas

Martín Migueles se presentó este lunes a las 7:30 en los tribunales de Comodoro Py, acompañado por su abogado Yamil Castro Bianchi, apenas tres días después de que salieran a la luz chats y audios que lo comprometen en supuestas gestiones para destrabar importaciones. La cita fue ante la fiscalía de Franco Picardi, en el quinto piso, donde dejó un escrito de 14 páginas con su primera versión de los hechos. En ese descargo reconoció haber intervenido en operaciones bajo investigación, pero buscó despegarse de la acusación más pesada: para él, no hubo sobornos, sino intermediación comercial.

En su planteo, el financista comparó su rol con el de quien acerca a un comprador con un vendedor de autos o con un contador para resolver un trámite. "Debiera bien saber el señor Fiscal, que las situaciones de intermediación son habituales", escribió. También aseguró: "No le pagué a ningún funcionario público", y sostuvo que su contacto era "Pipo", no personas con cargos en el Estado. Definió su presentación como un "descargo personal, preliminar y de buena fe" y prometió sumar más elementos más adelante.

Uno de los puntos centrales de la causa es la charla con Ariel Saponara, quien lo habría buscado para conseguir aprobaciones de importación de maquinarias. En los mensajes que analiza la Justicia aparecen porcentajes de comisión para acelerar trámites de SIRA, el sistema que durante el gobierno de Alberto Fernández funcionaba como permiso clave para traer productos del exterior. Migueles admitió haber actuado como intermediario, pero insistió en que no tuvo trato directo con funcionarios ni con quien supuestamente podía destrabar el expediente. Sobre los porcentajes mencionados, dijo que eran los que "según me decían terceros, se cobraban para acelerar la realización del trámite".

Los chats que quedaron en el expediente, sin embargo, lo dejan en una posición incómoda. Saponara le escribió: "Martin como va. Che tenes algún contacto para liberar las declaraciones de importación" y agregó: "Yo tengo un amigo que entre todas las cometas se va al 15%". En esa jerga, "cometas" apunta a coimas, y el número aparece como referencia para destrabar el trámite. Más tarde, Migueles respondió por audio: "Si, boludo, esa yo la saco al toque, la saco rápido la SIRA y a mí me cobran más o menos un 11 o un 12 por ciento". Después añadió que, según el caso, "un 11 le podemos sacar".

En su escrito, el financista también mencionó a Héctor "Pipo" Caputto como la persona con la que habló para avanzar en el pedido de Saponara. De esas conversaciones surgieron otros nombres, como "Pato" y "La Señora", que para la fiscalía podrían estar ligados al entramado de las autorizaciones bajo sospecha. Migueles admitió conocer a "Pato", aunque dijo que fue por un vínculo de exparejas, y sobre "La Señora" apenas señaló que era el contacto de Caputto. La fiscalía ya pidió informes a la Secretaría de Comercio para identificar a los funcionarios que firmaron las SIRA cuestionadas durante la gestión de Sergio Massa en Economía.

La causa también mira otros nombres, como Daniel Chiliutti, que trabajaba en el área de habilitaciones de la Municipalidad de Tigre. Migueles explicó que lo contactó para abrir una sede de su casa de cambios en Nordelta, aunque ese proyecto no avanzó. A eso se suman videos y fotos donde aparece con autos lujosos y relojes de primeras marcas, material que alimentó dudas sobre su patrimonio. Él respondió que los relojes eran grabaciones que le mandaron terceros y que los autos estaban a la venta y pertenecían a otras personas.

Otro episodio que hizo ruido fue un video filmado en Cancún, donde se lo ve dentro de un auto diciendo que el dólar en Argentina está barato. Migueles intentó bajarle el tono y explicó que iba "al boliche Coco Bongo con mi hija y dos amigas, había consumido alcohol horas antes". Afirmó que fue un comentario sin peso real y que se usó de forma malintencionada para instalar sospechas. Hoy la Justicia investiga dos frentes bien concretos: el presunto pago de coimas para destrabar SIRA y posibles maniobras ilegales vinculadas a casas de cambio.

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