El Gobierno soltó Transener y la mayor red eléctrica pasó a manos privadas
La venta se cerró por más de USD 356 millones y dejó al Estado afuera de la estructura de control de la principal transportista de alta tensión del país. El movimiento forma parte del plan de privatización total de Enarsa.
El Estado argentino se bajó de manera definitiva de Transener, la empresa que maneja la columna vertebral de la transmisión eléctrica en alta tensión. La operación quedó sellada este lunes con una resolución del Ministerio de Economía, firmada por Luis Caputo, y marcó el pase total de las acciones estatales al consorcio integrado por Genneia y Edison Energía. En criollo: una movida pesada que cambia el tablero del negocio eléctrico en todo el país.
Según el texto oficial, el Gobierno transfirió la mitad del capital de Citelec, el holding que controla Transener, y el comprador pasó a compartir el control con Pampa Energía, la firma encabezada por Marcelo Mindlin. Los nuevos dueños deberán firmar el contrato de compraventa dentro de los 15 días hábiles posteriores a la adjudicación. Todo esto se enmarca en la privatización total de Enarsa, una jugada que viene generando ruido desde hace semanas.
La licitación se resolvió a fines de abril y dejó números fuertes sobre la mesa. El consorcio de Genneia y Edison Transmisión, presentado como Unión Transitoria de Empresas, ofertó USD 356.174.811,78, muy por encima del piso fijado en USD 206 millones. Detrás quedaron Central Puerto S.A., con USD 301 millones, y Edenor S.A., con USD 230 millones. En total, las propuestas sumaron USD 887 millones, en un concurso público nacional e internacional que dejó a más de uno mirando de reojo el negocio energético.
Transener controla más de 12.600 kilómetros de líneas de 500 kV y, junto con su subsidiaria Transba, abarca el 85% de la transmisión eléctrica nacional. La red incluye cerca de 20.000 kilómetros de líneas de alta y media tensión, 160 estaciones transformadoras y una disponibilidad superior al 99,7%, según los datos oficiales. No es un jugador menor: es, literalmente, la estructura que sostiene gran parte del sistema eléctrico argentino.
Del lado comprador, Genneia llega con una fuerte presencia en renovables, con más de 1.580 MW instalados entre parques eólicos y solares. Desde enero de 2026 la compañía es conducida por Jorge Brito, y la familia Brito figura entre las mayores fortunas del país, según Forbes. Edison Energía, por su parte, viene armando un mapa cada vez más grande en el rubro: ya opera distribuidoras y generadoras en varias provincias, y en los últimos años sumó activos clave en Río Negro, Córdoba, Tucumán, Jujuy y Mendoza. La jugada, sin vueltas, los deja parados en un lugar central del negocio energético argentino.