Mario Oropel atraviesa la pelea más brava para recuperar la marcha
El querido preparador físico sanjuanino sigue internado y pelea día a día tras un accidente gravísimo. Después de varias cirugías, ahora espera la evolución clave para saber si su cuerpo acompaña la recuperación.
Mario Oropel, el conocido profesor de educación física y preparador físico de varios equipos de San Juan, está pasando por el momento más duro de su vida. Quien durante años alentó a tantos deportistas hoy necesita de ese mismo empuje para salir adelante. Tras un gravísimo accidente de tránsito, su cuadro obligó a una recuperación larguísima y muy delicada.
Oropel trabajó en clubes como Colón Junior, Club Atlético Alianza y Unión de Villa Krause, y actualmente se desempeña en Club Minero. En el ambiente deportivo lo respetan por algo más que su conocimiento físico: siempre fue de los que levantan el ánimo, de los que te hacen creer cuando ya no queda resto. Pero hace 25 días todo cambió de golpe, cuando volvía del Centro de Educación Física Nº 20 después de entrenar al boxeador Pacman Fernández.
El impacto fue durísimo. Sufrió fracturas en ambos brazos y la cadera destruida, por lo que debió permanecer inmovilizado durante semanas en una cama especial del Instituto de Traumatología. Encima, durante los primeros 15 días tuvo fiebre constante y los médicos tuvieron que hacerle varios estudios para estabilizarlo antes de entrar a quirófano. El jueves pasado llegó una de las operaciones más importantes: una cirugía que duró más de cinco horas y permitió reconstruirle la cadera.
Al día siguiente, y con una evolución inicial favorable, volvió a ser intervenido para operar ambos brazos y colocarle clavos. Desde la clínica, el propio Oropel contó: "Hoy tenemos que ver cómo evoluciono en las primeras 72 horas, para saber si mi cuerpo no rechaza todo lo que me pusieron para que pueda volver a caminar". Sus palabras muestran la magnitud de esta pelea, pero también la entereza con la que encara cada paso de la recuperación.
Lejos de quedarse en la bronca, también dejó un mensaje cargado de humanidad: "No guardo rencor con la persona que me atropelló. Nunca se interesó por mí esa mujer. Yo me tuve que hacer fuerte una vez más para pelear por mi vida, como cuando decidí empezar mis estudios o cuando tuve a mi primera hija. Hoy tengo otro motivo para levantarme y seguir luchando". Los médicos ya le marcaron que el camino será largo: primero deberá estabilizar sus valores de hematocrito y recuperar funciones básicas para recibir el alta. Después vendrán entre 30 y 45 días en silla de ruedas, sin apoyar los pies, y más adelante una etapa de muletas, andador y rehabilitación.
Quienes lo conocen saben que Mario Oropel no se entrega fácil. Él mismo agradeció el trabajo del equipo médico, al remarcar que le reconstruyeron la cadera, que estaba partida en cuatro, con una precisión enorme. También destacó el acompañamiento de gente del Club Minero y de sus amigos, que se acercaron en este proceso tan pesado. Ahora, el hombre que tantas veces sostuvo a otros necesita que San Juan le devuelva un poco de todo lo que dio. Porque esta vez la cancha no está en un club ni en un gimnasio: la batalla es por volver a ponerse de pie.