Sexto Naturales de Santa Teresita arrasó en La Superiora y ganó el Desafío de las Camperas
La segunda edición del certamen juvenil de Rawson tuvo una definición a pura emoción. El curso del Colegio Santa Teresita del Niño Jesús se quedó con el premio mayor tras una presentación que hizo levantar a todo el estadio.
Hubo música, nervios, abrazos y alguna que otra lágrima. Pero, por encima de todo, hubo juventud de la buena, esa que se prepara durante semanas para dejar bien parado al colegio y vivir una noche que no se olvida más. Así se puso en marcha una nueva edición del Desafío de las Camperas, organizado por la Municipalidad de Rawson, que transformó al estadio La Superiora en un verdadero hervidero estudiantil.
La propuesta, impulsada por el área de Juventudes bajo la gestión del intendente Carlos Munisaga, volvió a mostrar que cuando se abren espacios sanos para los chicos, la respuesta aparece sola y con fuerza. Familias enteras coparon las tribunas para acompañar a estudiantes que transitan uno de los tramos más intensos de la secundaria. Afuera hacía frío, pero adentro el clima era otro: calor humano, aplausos y una energía que no aflojó en toda la noche.
En ese marco, cada escuela dejó su huella con coreografías trabajadas al detalle, horas de ensayo y un esfuerzo enorme detrás de escena. No faltó el empuje de madres, padres y familiares que estuvieron ahí para que todo saliera como estaba previsto. Más allá de los puestos, la sensación que quedó fue clara: ganaron todos los que se animaron a participar, a mostrarse y a disfrutar sin vueltas. Rawson también salió fortalecida, con una juventud creativa, comprometida y llena de orgullo por lo que representa.
El tercer lugar fue para el Colegio Juan Pablo II y el segundo puesto quedó en manos del Colegio San Vicente de Paul, que también se llevaron aplausos merecidos por sus presentaciones. Pero la ovación más fuerte de la noche fue para Santa Teresita del Niño Jesús y su división Sexto Naturales. Los 29 estudiantes, junto a la mascota "Natu", ofrecieron una puesta impactante, con coordinación, energía y una conexión con el público que se sintió en cada rincón del estadio.
Durante 13 minutos que pasaron volando, el grupo desplegó una coreografía cargada de ritmo, cambios de estilo y movimientos sincronizados que mantuvieron a todos de pie. El cierre, con la campera azul y blanca confeccionada por la marca Teide, terminó de redondear una actuación que quedará grabada en la memoria de la división. Pablo, Agustin, Zoe, Agustin, Lautaro, Malena, Angi, Rubi, Mia, Angi, Malena, Milena, Julieta, Ana, Victoria, Julieta, Nacho, Franco, Lucas, Fatima, Jordan, Delfina, Guliana, Tamara, Martina, Violeta, Naile, Martin y Valentina fueron protagonistas de una noche que les regaló mucho más que un premio.
Cuando llegó el momento de recibir el reconocimiento mayor, un viaje para toda la división entregado por el intendente municipal, la emoción terminó de explotar. Detrás de esa celebración quedaron los abrazos entre compañeros, las miradas orgullosas de las familias y la satisfacción de haber representado al colegio de una manera inolvidable. Quizás con el tiempo no recuerden cada paso ni cada canción, pero esa noche seguramente les va a quedar marcada para siempre: la de compartir, pertenecer y construir juntos un recuerdo de esos que no se borran más.