Productores sanjuaninos celebran el fin del cobro a COVIAR y piden más control del INV
La Asociación de Viñateros Independientes de San Juan avaló la medida nacional que elimina el aporte obligatorio a COVIAR y volvió a marcar sus diferencias con el esquema vigente. Además, reclamó que el INV recupere peso para controlar mejor la cadena.
La decisión de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, oficializada en la Resolución 55/2026, abrió un nuevo frente de discusión en la vitivinicultura. En San Juan, la Asociación de Viñateros Independientes salió a respaldar sin vueltas la eliminación del aporte obligatorio que cobraba COVIAR. Para los productores, se trata de una medida que venían reclamando hace rato y que, según su mirada, corta con un sistema que nunca les cerró del todo.
La entidad destacó que se termina el cobro compulsivo por cada kilo de uva elaborada, ya sea para vino o mosto, y también sobre el vino fraccionado, la uva en pasa y la fruta. En su comunicado, remarcaron que ese esquema siempre fue cuestionado porque, a su entender, no dejaba beneficios concretos en el eslabón primario. Incluso recordaron que durante años advirtieron que el productor quedaba atado a un supuesto "derrame" económico que jamás se sintió en el bolsillo.
En ese mismo tono, los viñateros fueron duros con el Plan Estratégico Vitivinícola 2020. Sostuvieron que el balance fue negativo y que, en ese período, desapareció cerca de la mitad de los viñateros y también cayó la cantidad de bodegas. Además, señalaron que no se llegó a la meta de exportar por 2.000 millones de dólares y que ni siquiera se pudo sostener el nivel previo de ventas al exterior. Para el sector, el diagnóstico es claro: el modelo no dio los resultados prometidos.
Pero el planteo no quedó solo en el rechazo al aporte. Los productores sanjuaninos también pidieron que el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) recupere facultades de control que, según afirman, se fueron debilitando con el tiempo. Reclamaron más intervención en la fiscalización de la genuinidad, la calidad y la propiedad del vino, además de un rol más fuerte en decisiones clave de la actividad. Entre los puntos que pusieron sobre la mesa aparecen la implantación de nuevos viñedos, la liberación de vinos al consumo y la definición del grado alcohólico según la zona.
El debate, lejos de apagarse, sigue encendido en todo el país. COVIAR, creada por ley en el año 2000, se sostiene con un aporte que va de 50 centavos a 1 peso por litro elaborado, una suma chica en lo individual pero muy pesada cuando se mira el volumen total, que supera los 1.100 millones de litros. Mientras algunos defienden ese fondo como una herramienta para promover el vino argentino, otros lo ven como una carga injusta. En ese tironeo, los viñateros sanjuaninos dejaron en claro de qué lado están: quieren menos aporte obligatorio y más control estatal para que la torta se reparta mejor.