Empresas históricas recortan, cierran y se vuelcan a importar
La apertura comercial y la caída del consumo están golpeando de lleno a firmas emblemáticas, que achican plantas, suspenden personal o directamente dejan de producir en el país.
La apertura comercial empujada por el Gobierno viene dejando un tendal en la industria nacional. Cada vez más empresas están reemplazando producción local por mercadería traída del exterior, y eso se traduce en despidos, suspensiones, menos turnos y cierres de plantas que durante años fueron emblema del trabajo argentino. El golpe se siente en casi todos los rubros, desde el calzado hasta los electrodomésticos, pasando por alimentos, químicos y autopartes.
Según un estudio de Equilibra, de los 26 sectores que compiten con productos importados, 20 registraron caída de producción en la era Milei. Y dentro de ese grupo, en 14 también crecieron las importaciones, con casos muy marcados en indumentaria, madera, industria editorial, muebles, juguetes y vehículos. La foto que deja el relevamiento es clara: entra más mercadería de afuera y adentro se produce menos.
Uno de los casos más duros fue el de Grupo Dass, que en enero de 2025 cerró su planta en Coronel Suárez y dejó en la calle a 360 empleados. En la misma línea, Puma despidió a 23 trabajadores en La Rioja, mientras que John Foos cerró su planta en Beccar, donde trabajaban 50 personas, para pasar a importar desde Asia. En automotrices también se sintió el sacudón: SKF bajó la persiana en Tortuguitas, afectando a 150 trabajadores, y Peugeot más que duplicó sus importaciones de vehículos entre 2023 y 2025.
El derrumbe también alcanzó a la industria pesada y a los clásicos de siempre. FATE terminó su ciclo industrial después de un largo conflicto, con ocupaciones, audiencias y disputas judiciales, y cerró una historia que llegó a emplear a 920 trabajadores. En electrodomésticos, Whirlpool cerró su planta de Pilar y se quedó sin producción propia, con una pérdida de 300 puestos. En paralelo, Pilisar multiplicó sus importaciones de lavarropas terminados y Heladeras Neba apagó su fábrica en Catamarca. También Peabody, Frimetal, Aires del Sur y Newsan quedaron en el centro de la escena por suspensiones, despidos y más mercadería importada.
La ola no frenó ahí. Lumilagro empezó a traer termos desde afuera y despidió a 170 trabajadores; Essen pasó a importar cacerolas y sartenes desde China; Mondelez suspendió a 2.300 empleados; Quilmes recortó personal en Zárate; y Georgalos derivó parte de su producción a China. En químicos, Kenvue y Clariant también achicaron fuerte o dejaron de producir en el país. El mapa que queda es preocupante: menos industria local, más dependencia externa y miles de familias que sienten el coletazo en carne propia.