Estalló la polémica por la supuesta carne de burro y el Gobierno habló de una maniobra internacional
Un informe extranjero desató ruido al vincular la venta de carne de burro con el precio de la carne vacuna. El Gobierno salió fuerte al cruce y Gustavo Petro metió más leña al fuego desde Colombia.
El Gobierno de Javier Milei salió a responderle con dureza a un informe de DW Español que aseguró que en la Argentina se estaba vendiendo carne de burro como salida ante la suba de la carne vacuna. Desde Casa Rosada hablaron directamente de una "operación internacional" y rechazaron de plano la publicación, a la que calificaron como engañosa y fuera de contexto. El tema, que parecía menor, terminó levantando temperatura y cruzó fronteras en cuestión de horas.
Según la versión del medio alemán, una carnicería argentina habría logrado colocar 500 kilos de carne de burro en apenas dos días, con un permiso provincial provisorio. Además, el informe sostuvo que no existe una regulación nacional específica para ese producto y lo vinculó con el aumento de la carne vacuna, que habría trepado cerca de un 70% en el último año. Desde el Gobierno respondieron con un comunicado picante: "Sigue la operación internacional por la carne de burro".
En ese texto, la Oficina de Respuesta Oficial del Gobierno Nacional afirmó que el medio extranjero "viene operando a diario en la Argentina" y que esta vez amplificó "un caso aislado y marginal" para dañar la imagen del país. También remarcaron que se trató de "una única carnicería" y de una cantidad mínima de un producto que, según señalaron, no forma parte de los hábitos alimentarios ni de la tradición gastronómica argentina. A la vez, defendieron la gestión económica y aseguraron que la inflación bajó fuerte en este período.
El informe oficial también metió números sobre la mesa: dijo que durante 2025 el consumo per cápita total de carnes subió un 3,85% y llegó a 116,4 kg por habitante, mientras que la producción porcina creció un 15,7% en el primer trimestre de 2026. En esa misma línea, destacaron que la carne vacuna sigue siendo un pilar de la identidad productiva argentina. Y cerraron con una frase filosa, apuntando contra el kirchnerismo y las agendas globalistas que, según el comunicado, impulsan sustituciones alimentarias ajenas a las costumbres locales.
La controversia tomó vuelo regional cuando Gustavo Petro se hizo eco del tema en X y lanzó una reflexión que encendió todavía más el debate. El presidente colombiano preguntó: "Si Argentina es exportadora de carne de calidad, ¿por qué los argentinos no pueden comer carne de calidad y les toca comer carne de burro?" y remató con otra frase: "Esto no puede pasar en Colombia". Su publicación sumó un condimento político y amplificó el ruido alrededor del caso.
Del lado argentino insistieron en que no hay un cambio real en los hábitos de consumo ni una migración hacia carnes alternativas. Sostienen que se trata de una situación puntual, sin peso nacional, y remarcan que la carne de burro no forma parte de la dieta habitual en el país. En medio de la discusión por los precios, la regulación y la imagen internacional, el episodio dejó una certeza: la polémica ya salió de control y la última palabra, por ahora, está lejos de aparecer.