Las compras cara a cara se enfrían y el carrito online gana terreno
Mientras afloja el movimiento en supermercados y autoservicios, las ventas por internet siguen en alza. Especialistas marcan que la plata no alcanza y la gente compra cada vez más con el freno de mano puesto.
El consumo en Argentina viene dando un giro que se siente en el bolsillo y en la calle: baja el gasto en supermercados y crece con fuerza el comercio electrónico. En un contexto donde los ingresos corren atrás de la inflación, la foto es clara y pega de lleno en el día a día. Así lo planteó Diego Kupferberg, titular de la consultora Táchion, en diálogo con Radio Punto a Punto.
"El ingreso no crece, digamos, va con suerte al ritmo de inflación", afirmó Kupferberg, al describir un escenario que deja a muchas familias haciendo malabares para llegar. Según explicó, el e-commerce viene empujando, sobre todo en bienes durables, mientras el consumo masivo en el retail tradicional muestra una caída sostenida. En paralelo, remarcó que hay más productos en las góndolas, algo impulsado en parte por la apertura de importaciones, pero eso no se traduce en más ventas.
"Hay más oferta, hay más productos, hay más marcas, pero el consumo no termina de crecer", señaló el especialista. Y ahí aparece otro dato clave: hoy pesan tres factores a la hora de decidir qué llevarse. El primero es el origen del producto, después el precio y, por último, la presentación. "Primero, se compara nacional contra importado. El importado genera una tentación muy fuerte", sostuvo. También agregó: "A mismo precio voy al importado para probar".
Además, Kupferberg explicó que el tamaño o gramaje también inclina la balanza. "Mismo producto, mismo precio, miro la presentación. Y la presentación más grande, en general, viene de afuera", indicó. En otras palabras, la gente mira cada detalle antes de pasar por caja, porque ya no sobra nada. El consumo se volvió más selectivo, más calculado y mucho menos impulsivo que antes.
Otro cambio que se nota fuerte es la forma de comprar. "Ya uno no hace más la compra mensual, va haciendo compras semanales", dijo, y lo vinculó con la planificación en función de promociones bancarias. "La compra se da en función del beneficio que me da mi tarjeta o mi banco", remarcó. También señaló que crecieron las compras en mayoristas, una estrategia que muchos adoptan para estirar la plata y conseguir mejores precios. En este panorama, el consumo quedó partido en dos: algunos acceden a productos más sofisticados y otros ajustan al máximo hasta el último peso.