Minería con viento a favor, pero las rutas y el tren siguen siendo la gran deuda
En Expo EFI 2026, empresas y provincias coincidieron en que sin caminos, energía y ferrocarril no hay salto posible. El Gobierno, mientras tanto, apuesta fuerte a que el sector traiga dólares, empleo y más oxígeno para la economía.
La minería volvió a quedar en el centro de la escena en Expo EFI 2026, con un mensaje claro que se repitió de punta a punta: hay potencial de sobra, pero sin infraestructura el crecimiento se frena. Empresas del sector y funcionarios provinciales coincidieron en que hacen falta rutas, vías ferroviarias y un esquema mixto de inversión pública y privada para que la actividad despegue de verdad. Del otro lado, el Gobierno la mira como una de las grandes canillas de dólares para los próximos años.
En el medio, una protesta ambientalista metió ruido y caldeó el clima en la sala. Tres manifestantes interrumpieron las exposiciones y generaron un momento tenso entre los presentes, que pedían que las retiraran. La situación se descomprimió cuando seguridad escuchó el reclamo y las escoltó hacia la salida, sin que el episodio pasara a mayores. Fue un sacudón breve, pero suficiente para dejar en claro que el tema minería sigue levantando polvareda.
Durante el primer panel, Hernán Soneyro, presidente de Cantesur, marcó que el sector arrastra un déficit muy importante de infraestructura. Puso números sobre la mesa: en países más desarrollados se consumen 6,6 toneladas de piedras por persona por año, mientras que en la Argentina ese registro es menor a 1 tonelada, y en Chile es el triple. Con una frase filosa, resumió el panorama: "Tenemos hambre y queremos aprovechar. No queremos que nos pongan candado en la heladera".
En la misma línea, Francisco Poodts Garda, de Aldebaran Resources, empresa con proyectos de cobre y oro en San Juan, fue tajante al decir que pensar un desarrollo sin trenes es imposible. La atención quedó puesta en la licitación del Belgrano Cargas, una pieza clave para mover producción. También remarcó que la infraestructura es el mayor desafío de la industria y que el país todavía está algo atrasado. A eso le sumó una definición política y simbólica: "Argentina tiene minería pero no ADN minero", aunque advirtió que el cambio de mirada ya empezó.
Desde Eramet Eramine, que explota litio en Salta, Rolando Ortiz coincidió en que hacen falta carreteras y una línea ferroviaria para definir por dónde sacar la producción, si por Argentina o por Chile. El ejecutivo se mostró confiado en el rumbo del país y remarcó que los inversores necesitan reglas estables. A su vez, Néstor Arias, geólogo de AbraSilver Resource Corp, explicó que en zonas con fuerte actividad minera los privados ya se hacen cargo del mantenimiento de rutas, aunque consideró que lo ideal sería organizar ese trabajo entre el sector público y el privado.
El caso de San Juan también ocupó un lugar central, sobre todo por los proyectos de Vicuña, uno de los desarrollos más grandes del país. Norma Ramiro, directora de Asuntos Corporativos, detalló que la compañía proyecta invertir u$s18.000 millones y aspira a ubicarse entre las cinco principales del mundo en cobre, oro y plata. Pero aclaró que no alcanza con caminos y energía: también hacen falta capacidades técnicas actualizadas y centros de capacitación para acompañar una minería cada vez más automatizada.
El segundo panel arrancó con la misma tensión que había dejado la protesta ambientalista, que demoró unos 5 minutos las exposiciones. Luego tomaron la palabra las provincias, que defendieron la actividad y aseguraron que se desarrolla con responsabilidad. Jimena Latorre, ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, sostuvo que hay que construir una economía sostenible y recordó que la minería nunca estuvo prohibida en esa provincia, aunque sí bajo una normativa ambiental muy estricta. Además, señaló que el auge de la energía y la minería va a cruzar fronteras provinciales y que existe potencial geológico para seguir creciendo.
Desde Catamarca, Teresita Regalado remarcó que la minería derrama sobre el resto de la economía y que, aunque hubo avances en conectividad, el desafío sigue siendo enorme. En tanto, el ministro de San Juan, Juan Pablo Perea, fue de los más enfáticos al defender la actividad: dijo que es el futuro del país y aseguró que será uno de los motores que ayude a sacar adelante a la Argentina. Frente a las críticas ambientalistas, afirmó que la decisión política es avanzar con responsabilidad y aclaró sobre la reforma de la ley de Glaciares que "no fuimos a pedir que se proteja menos, pedimos que se proteja mejor. Nadie habla de desproteger los glaciares".
También habló Gustavo Carrizo, ministro de Salta, quien destacó que su provincia empuja obras desde el sector público y espera la llegada del Belgrano Cargas. Según estimó, apenas se exploró el 1% de la capacidad minera del territorio, una cifra que deja en claro todo lo que todavía está por hacerse. En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, reforzó la idea de que energía y minería serán las grandes generadoras de divisas del país, con exportaciones que podrían acercarse por primera vez a los u$s100.000 millones y un salto fuerte en reservas e inversiones. Para el Gobierno, la apuesta está clara: convertir ese potencial en dólares concretos y cambiar la historia económica argentina.