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Alerta por la helada

El frío de abril apretó al sistema y frenó el GNC interrumpible en el AMBA

Las distribuidoras activaron una restricción por 24 horas para cuidar el gas de los hogares ante un salto inesperado en el consumo. La medida alcanza a estaciones con modalidad interrumpible y podría repetirse si sigue el descenso térmico.

El frío de abril apretó al sistema y frenó el GNC interrumpible en el AMBA

El golpe de frío en pleno abril cayó como baldazo de agua helada sobre el sistema energético y encendió todas las alarmas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Desde las 6:00 de este martes, Naturgy BAN y Metrogas limitaron por al menos 24 horas la venta de GNC bajo modalidad interrumpible. La prioridad, como siempre en estas situaciones, es cuidar el abastecimiento de los hogares, que son los primeros en la fila cuando la demanda se dispara.

La medida obliga a las estaciones a vender solo hasta el volumen de gas firme que tengan contratado. Si se pasan de ese límite, quedan expuestas a multas equivalentes al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico excedente. En criollo: se corta el servicio interrumpible, un mecanismo conocido en momentos de alta tensión, aunque bastante fuera de temporada para esta altura del año. El sacudón vino por una ola de frío anticipada que empujó el consumo residencial mucho más de lo esperado.

Pedro González, en diálogo con Energy Report, explicó que se trata de un frío poco habitual para abril. Dijo que el consumo domiciliario es el que más rápido mueve la aguja del sistema, porque no hace falta más que prender una estufa para que la demanda suba de golpe. Incluso graficó el impacto con una imagen simple: si en un minuto se encienden un millón de estufas al mismo tiempo, la presión de los gasoductos cae enseguida. Por eso, ante una baja de presión, las distribuidoras priorizan las casas y recortan primero a estaciones e industrias con contratos interrumpibles.

En el AMBA operan cerca de 800 estaciones bajo las redes de Naturgy BAN y Metrogas, aunque el impacto real sería acotado. Según González, alrededor del 90% cuenta con contratos firmes y puede seguir funcionando con normalidad. En la ciudad de Buenos Aires, aclaró, casi no se va a notar. Además, el esquema se maneja en bloques diarios que van de 6 de la mañana a 6 de la mañana del día siguiente, lo que permite ajustar la restricción según cómo venga la demanda.

El cuadro, además, llegó sin aviso y fuera de calendario. González remarcó que no se trata de una situación prevista, porque todavía no estamos en invierno. En esta época, normalmente el sistema ya tiene en marcha la logística para los meses más duros, con más inyección desde los yacimientos y compras de GNL. Pero ahora esa operatoria todavía no está lista, ni los barcos ni las descargas en el puerto de Escobar. Por eso, ante la caída de presión, la salida inmediata fue recortar el consumo no prioritario.

La situación puede repetirse en otras zonas si el frío se queda unos días más. El sistema energético trabaja con una escala clara: primero el usuario residencial, después los contratos firmes y, al final, los interrumpibles, que son los primeros en quedar bajo la lupa cuando aprieta la demanda. Aunque el panorama hacia el invierno aparece algo mejor que en años anteriores gracias al empuje de Vaca Muerta, el problema de fondo sigue siendo el mismo: hay producción, pero faltan caños y más gasoductos para transportarla. Y mientras esa brecha siga abierta, el país seguirá dependiendo de barcos de GNL y de medidas puntuales como la de este martes.

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