La textil no levanta: hasta 7 de cada 10 máquinas siguen frenadas
La actividad acumula dos años en rojo, cae el empleo y las importaciones pisan cada vez más fuerte en un panorama que complica a toda la cadena.
La industria textil atraviesa un momento durísimo y los números no dejan lugar a dudas: siete de cada diez máquinas estuvieron paradas en los últimos meses. El dato expone de lleno la profundidad de una crisis que ya se estira por dos años seguidos, con menos producción, menos trabajo y empresas que no logran sostener el ritmo.
De acuerdo con un informe de Fundación Pro Tejer, la producción industrial textil cayó 33% interanual en febrero y 36% frente al mismo mes de 2023. El golpe también alcanzó a la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado, que retrocedió 18% contra 2025 y 20% respecto de 2023. La entidad remarcó que el sector arrastra niveles históricamente altos de capacidad ociosa, aun después de un ciclo 2021-2023 que había mostrado récord de inversiones y modernización tecnológica.
"En promedio, 6 de cada 10 máquinas textiles permanecieron paradas durante 2024/2025, alcanzando incluso 7 de cada 10 máquinas detenidas en los últimos meses", precisaron. Según Pro Tejer, la caída responde a varios factores, entre ellos la debilidad del consumo interno, golpeado por la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro del mercado laboral. También señalaron que el peso de servicios como agua, luz, gas, alquileres, educación y salud achica el ingreso disponible para comprar ropa y textiles para el hogar.
A ese cuadro se suma el avance de las importaciones, que cambió por completo el escenario comercial argentino. Durante 2025, las compras externas de ropa y confecciones para el hogar crecieron 185% en cantidades, y en 2026 la tendencia sigue para arriba, con ingresos a valores históricamente bajos y, en muchos casos, por debajo de los precios de referencia. El informe advierte que esto "sugiere la existencia de condiciones de competencia desleal, asociadas al debilitamiento de instrumentos de regulación comercial y control aduanero".
La entidad también alertó por los riesgos que trae la reducción o eliminación de esos controles, ya que aparecen problemas de trazabilidad, transparencia y seguridad para los consumidores. Encima, el boom de las compras por plataformas digitales del exterior y la flexibilización del régimen de envíos puerta a puerta profundizan la presión sobre la industria local. En 2025, los envíos por courier crecieron 274% respecto de 2024 y marcaron un récord histórico.
"Este conjunto de factores configura un escenario particularmente complejo para la producción local", sostuvo Pro Tejer. La organización advirtió además que la apreciación del tipo de cambio real empuja a importar más y resta competitividad exportadora. También cuestionó que la apertura comercial se haya dado "de manera rápida y descoordinada", mientras sigue pendiente una reforma impositiva que alivie la carga fiscal sobre la producción nacional. En ese punto, fueron tajantes: "En el caso de una prenda vendida en un shopping, aproximadamente el 50% del precio final corresponde a impuestos".
El impacto ya se siente en el empleo y en las empresas. A diciembre de 2025, la cadena textil, indumentaria, cuero y calzado perdió más de 20.700 puestos de trabajo, lo que representa una baja del 17% en el empleo registrado respecto de 2023. Además, cerraron 659 empresas industriales en el mismo período, equivalente al 11% de los establecimientos productivos del sector. Con ventas deprimidas, depósitos llenos y cuentas cada vez más ajustadas, la continuidad de muchas firmas quedó seriamente comprometida.