Bronca en la Policía por la rápida liberación del hombre que llevaba marihuana y escapó a toda velocidad, atropelló a un uniformado y resistió a las trompadas
Circulaba en un auto vinculado a un hurto. En la huida atropelló a un policía en bicicleta, chocó un auto estacionado, arrojó 4 frascos con marihuana y se resistió a trompadas.
En la Policía hay enojo y un fuerte cuestionamiento al accionar judicial por un caso que Telesol Diario reveló en exclusiva: una peligrosa persecución a toda velocidad por las calles de Rawson, el último miércoles por la noche.
Ese día, cerca de las 20, un sujeto identificado por fuentes policiales como Agustín Fabián Barboza circulaba en un Ford Focus blanco cuando se cruzó con una patrulla de efectivos de la UFI de Delitos contra la Propiedad.
Según indicaron, este hombre es familiar de Emir Barboza, el nene de 8 años asesinado de un tiro en el pecho el pasado 14 de octubre en el barrio Valle Grande, en medio de un enfrentamiento entre bandas.
Al Focus lo tenían "fichado", porque estaba mencionado en una causa por hurto como el vehículo que habrían usado los ladrones para moverse. Cuando los efectivos intentaron interceptarlo para entrevistarlo, se desató una fuga de película, pero de las malas.
De acuerdo con fuentes policiales, el escape arrancó en Brasil y Juramento y siguió por 9 de Julio hasta Comandante Cabot.
Después, la persecución siguió por España. Como el semáforo estaba en rojo, el sospechoso no frenó ni un segundo y avanzó igual, mientras de frente venían automovilistas.
El recorrido terminó pasando por el interior de una estación de servicio, donde dio una vuelta por la playa y salió hacia Franklin Rawson, detallaron en la fuerza.
Allí se topó con dos policías de la Comisaría 28va que patrullaban en bicicleta la zona y atropelló a uno de ellos. Su compañero logró saltar a tiempo y zafar del impacto, precisaron fuentes policiales.
Siempre según el relato policial, Barboza siguió su marcha, volvió a cruzar en rojo por España y Cabot y esquivó los autos que esperaban la luz verde. En ese cruce, el conductor arrojó cuatro frascos que contenían cogollos de marihuana.
En ese momento, los uniformados pidieron apoyo por radio y se sumó un patrullero del Comando Radioeléctrico. Al llegar a calle Loreto, los efectivos de la UFI de Delitos contra la Propiedad lograron encerrarlo, pero aun así el sospechoso se bajó del auto y salió corriendo a pie.
Lo alcanzaron y, siempre de acuerdo con la Policía, se resistió a las trompadas. Ahí empezó otro capítulo que terminó alimentando el malestar dentro de la fuerza.
Altas fuentes policiales señalaron que ninguna Fiscalía quería tomar el caso. De hecho, ningún ayudante fiscal se acercó al lugar y el operativo se coordinó por teléfono. Incluso, los efectivos estuvieron hasta las 2 del jueves en el sitio donde capturaron a Barboza, junto con otros uniformados.
Algunos de ellos reconocieron al detenido como el mismo sujeto que los habría apedreado cuando la familia realizaba marchas por Justicia en el barrio Valle Grande, indicaron en la fuerza.
También llegaron a la escena personal de Criminalística para peritar el lugar, y de Drogas Ilegales. Estos últimos constataron que Barboza llevaba 125 gramos de marihuana, entre los frascos que tiró durante la fuga y una bolsa que tenía dentro del auto. De ese total, 42 gramos ya estaban "picados", informaron desde la Policía.
Por el hallazgo de la marihuana intervino la Justicia federal, pero rápidamente lo licenciaron. Es decir, quedó en libertad mientras sigue la investigación.
Entre las idas y vueltas de las fiscalías por la persecución, a Barboza finalmente no le imputaron ningún delito grave, pese a haber puesto en riesgo la vida de inocentes y de los policías que lo seguían. Solo le labraron un acta contravencional, dijeron en la Policía.
Eso sí, iban a investigar el hecho de haber embestido al policía de la Comisaría 28va, pero estuvo demorado unas horas y fue puesto en libertad en cuestión de horas. El auto que manejaba quedó secuestrado porque no tenía la documentación en regla, informaron fuentes policiales.
"Es imposible que le hagás un expediente contravencional con todo lo que hizo. Estamos cayendo en una justicia muy decadente. Es muy triste que tampoco valoren la vida, ni el esfuerzo que hace uno como policía", expresó uno de los efectivos que participó del operativo.