García Cuerva pidió dejar la pelea de lado y abrazar la fraternidad en la misa por Francisco
En la Basílica de San José de Flores, el arzobispo porteño llamó a bajar la confrontación y a seguir el legado del Papa con más encuentro y solidaridad.
En una misa cargada de emoción por el primer aniversario de la muerte del papa Francisco, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, dejó un mensaje bien claro: hay que apostar al encuentro, la paz y la fraternidad. Frente a una Basílica de San José de Flores colmada de fieles, recordó el camino que marcó Jorge Bergoglio durante sus 12 años de pontificado y pidió no quedarse solo en el homenaje, sino llevar sus enseñanzas a la práctica.
Con tono firme, cuestionó la grieta y apuntó contra la lógica de ver al otro como rival. "A ver cuándo la vamos a cortar con mirarnos como enemigos porque pensamos distintos", lanzó ante dirigentes políticos presentes, entre ellos Jorge Macri, Clara Muzzio, Guillermo Francos, Leandro Santoro y Alicia Kirchner. También remarcó que el otro no es un enemigo y advirtió que cuando entre argentinos se habilita el destrato, después se termina naturalizando cualquier cosa.
García Cuerva insistió con la llamada cultura del encuentro, una idea que Francisco repitió una y otra vez. En ese tramo, leyó una oración del Papa que resume su mirada sobre la humanidad: "Soñemos con la misma humanidad". Además, pidió ser "callejeros de la fe" y no darle la espalda a quienes más sufren, especialmente a niños, abuelos, personas con discapacidad y a todos los que la están pasando mal.
Sobre el cierre, el arzobispo volvió a poner el foco en la paz y en el drama de las guerras que siguen golpeando al mundo. Dijo que la guerra puede parecer lejana, pero que igual tiene que doler en el corazón por cada hermano que muere. Y remató con una idea central del legado de Francisco: no puede haber paz sin justicia, sin equidad y sin pueblos que se tiendan la mano. Una homilía fuerte, de esas que no pasan desapercibidas y que dejaron resonando un mensaje bien argentino: menos pelea y más humanidad.