Irán dio marcha atrás y volvió a trabar Ormuz en plena pulseada con Washington
Cuando parecía que aflojaba la tensión, Teherán endureció otra vez la jugada y cerró el paso estratégico. La medida reaviva la incertidumbre en los mercados y complica el clima diplomático con Estados Unidos.
El conflicto en Medio Oriente sumó otro sacudón este sábado, después de que Irán confirmara el cierre del estrecho de Ormuz apenas unas horas más tarde de haber anunciado una reapertura parcial. La decisión cayó como un baldazo de agua fría y volvió a encender las alarmas en toda la región. Desde Teherán señalaron que la medida responde de manera directa a Estados Unidos, al que acusan de sostener el bloqueo sobre sus puertos y de llevar adelante acciones que calificaron como "piratería".
El estrecho de Ormuz es una vía clave para el comercio mundial de petróleo, por donde pasa una parte enorme del suministro global. Por eso, cada movimiento en esa zona repercute enseguida en los precios de la energía y en la economía internacional. La reapertura del viernes había generado algo de alivio en los mercados y hasta había abierto la puerta a una posible desescalada. Incluso, Donald Trump había afirmado que un acuerdo de paz con Irán estaba "muy cerca".
Pero el nuevo giro volvió a meter ruido en la negociación y dejó en duda cualquier avance inmediato. Desde el mando central iraní aseguraron que habían autorizado "de buena fe" el paso limitado de buques comerciales, aunque remarcaron que Washington mantiene medidas hostiles. En ese marco, insistieron en que el control del estrecho vuelve a ser "estricto". Todo ocurre mientras siguen las gestiones diplomáticas para sostener el alto el fuego vigente desde el 8 de abril, en un escenario donde cualquier chispa en Ormuz puede mover el tablero mundial en cuestión de horas.