Una profe sanjuanina armó una sorpresa y terminó haciendo llorar a sus alumnos
Después de días de preocupación por amenazas que no se concretaron, una actividad inesperada en una escuela de Albardón devolvió la calma y dejó una postal conmovedora.
En medio de una semana pesada, con nervios y mucho silencio por versiones de posibles tiroteos que al final no pasaron de eso, una escena llena de ternura cambió por completo el ánimo en una escuela de San Juan. Ocurrió en el Colegio Toribio de Luzuriaga, en Albardón, donde alumnos de último año de la orientación en Ciencias Naturales vivieron un momento que no se esperaban para nada. Lo que empezó como una supuesta reunión terminó siendo una sorpresa que tocó fibras muy sensibles.
La iniciativa nació de la docente Lorena, que les pidió a sus estudiantes los contactos de sus familias con la excusa de organizar un encuentro. Después les contó la verdad: había usado esa "mentirita piadosa" para prepararles una sorpresa especial. Con esos números, se comunicó con madres, padres y allegados para pedirles algo simple pero potente: que les escribieran una carta a los chicos. Cuando los sobres llegaron al aula, cada estudiante recibió además un chocolate y el clima cambió de golpe.
Al abrir las cartas, el aula quedó atravesada por la emoción. Hubo mensajes de orgullo, amor, recuerdos y palabras de aliento para lo que viene. Se mezclaron las lágrimas con los abrazos y la escena se volvió inolvidable para todos. La propia Lorena también recibió su carta, en un ida y vuelta que reforzó el valor del gesto y el vínculo con la comunidad educativa.
La historia no tardó en moverse por redes sociales, donde el video se viralizó rápido. Entre los comentarios apareció el de Margarita Vera, mamá de la docente, que escribió: "Estoy muy orgullosa de vos hija querida. Tuviste una maravillosa iniciativa con los alumnos y el compromiso de sus padres junto a sus hijos. Por muchas profes asi". Y los estudiantes, conmovidos, cerraron la escena con un mensaje que lo dijo todo: "La amamos, profe".
Después de días cargados de angustia, la escuela mostró su costado más humano. La sorpresa no solo calmó las aguas, también recordó algo que en San Juan se siente fuerte: cuando la educación abraza, el impacto se nota en toda la comunidad.