El Gobierno apretó el gasto y cerró marzo con superávit fiscal
En medio de la caída de la recaudación, Economía aceleró el recorte en varias partidas y logró sostener el equilibrio de las cuentas públicas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, informó que el Sector Público Nacional cerró marzo con un superávit fiscal primario de $930.284 millones y un resultado financiero positivo de $484.789 millones después de pagar intereses de deuda. Para llegar a ese número, el Gobierno apretó aún más el gasto y estiró algunas transferencias en medio de la negociación técnica con el FMI, que quedó cerrada este miércoles. Con la recaudación en baja, la estrategia fue clara: ajustar fuerte para sostener las cuentas. En el primer trimestre, según Caputo, se acumuló un superávit primario de aproximadamente 0,5% del PBI y un superávit financiero de 0,2% del PBI.
El propio funcionario remarcó en X que el acuerdo con el organismo ratificó una meta de 1,4% del PBI de superávit primario para todo 2026. Para alcanzar el resultado de marzo, Hacienda aplicó un recorte real del 5,7% en el gasto primario, en un contexto donde la recaudación tributaria viene mostrando varios meses de caída. Caputo defendió esa línea al asegurar que "El ancla fiscal es un pilar fundamental del programa económico, y es condición necesaria para consolidar la estabilidad macroeconómica y continuar devolviendo recursos al sector privado en la forma de baja de impuestos". La señal fue nítida: primero ordenar la caja, después pensar en alivios.
Entre las partidas más tocadas estuvieron las prestaciones sociales, que llegaron a $8,05 billones en marzo. Eso implicó una suba nominal del 27,7% interanual, pero con una caída real del 3,7%. También hubo un ajuste sensible en salarios públicos, con un gasto en remuneraciones de $1,44 billones y un incremento nominal de apenas 25,7%, lo que en términos reales significó una baja del 5,2%. Las transferencias corrientes sumaron $3,44 billones y crecieron solo 13,6% nominal, muy por debajo de la inflación del 32,6%. Pero el recorte más duro pegó en los subsidios económicos, que cayeron 33,4% interanual en términos nominales y quedaron en $258.209 millones.