Los números del Estado muestran un freno fuerte y la privatización tapa la caída
Un informe privado revela que en el arranque de 2026 los ingresos tributarios y el gasto primario vienen para abajo. El superávit se sostiene, pero los fondos por la venta de represas en el Comahue fueron clave para que la caída no sea mucho peor.
El arranque de 2026 dejó señales bien claras en las cuentas públicas: la recaudación viene floja y el gasto también se achica. De acuerdo con el último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en marzo los ingresos totales y el gasto primario cayeron un 5,8% real interanual. La recaudación tributaria, además, retrocedió un 5,7% en el mes, en un contexto de ajuste que sigue marcando el pulso de la economía.
En marzo, el superávit primario bajó un 5,9% real y quedó en $930.284 millones. El superávit financiero, por su parte, mostró una caída todavía más fuerte, del 8,4% interanual. El informe detalla que de los 16 componentes del gasto primario, 13 mostraron bajas, aunque hubo algunos movimientos llamativos que rompieron la tendencia general.
Uno de los datos que más ruido hizo fue el salto de las transferencias a universidades, que en marzo crecieron un impresionante 765,7%. También las jubilaciones y pensiones contributivas tuvieron una suba leve del 2,1%, mientras que los salarios públicos cayeron un 5,2% en términos reales. Del otro lado, los recortes más duros se vieron en los subsidios a la energía, con una baja del 56,6%, y en las transferencias corrientes a provincias, que retrocedieron un 47,7%.
Cuando el análisis se amplía al primer trimestre de 2026, la foto se vuelve todavía más dura: los ingresos tributarios acumulan una baja real del 8,0%. Sin embargo, los ingresos totales solo descendieron un 5,1% gracias a un salto del 38,9% en los ingresos no tributarios. Ese empujón no vino de una mejora económica, sino de recursos extraordinarios ligados a la privatización de la gestión de las represas del Comahue.
El propio informe advierte que ese factor fue decisivo para sostener el resultado fiscal. Sin los ingresos por privatizaciones, el superávit primario trimestral habría caído un 24% real, en lugar de la baja del 5,4% que finalmente se registró. Y el dato más sensible está en el superávit financiero: mostró una suba del 0,5% en el trimestre, pero sin ese ingreso extraordinario se habría desplomado un 60,9% real. En criollo, la caja aguanta, pero con un salvavidas que no parece eterno.
En lo que va del año, el gasto primario nacional acumula una baja del 5,0%. Aunque la mayoría de los rubros siguen en retroceso, el trimestre también dejó subas en subsidios a la energía (+86,5%) y en transferencias de capital a provincias (+22,3%). El panorama general, sin embargo, sigue siendo el de unas cuentas públicas que se sostienen con esfuerzo y con ingresos extraordinarios, mientras la recaudación tributaria continúa aflojando.