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Alarma desactivada

Aclaran que la planta de galletitas de Albardón sigue en marcha

Tras una nota de un diario nacional que habló de un cierre definitivo, desde San Juan confirmaron que la fábrica trabaja con normalidad y que no hubo despidos masivos.

Aclaran que la planta de galletitas de Albardón sigue en marcha

Una publicación de El Cronista encendió las alarmas al asegurar que la empresa habría tomado la decisión de cerrar de manera definitiva la fábrica que produce TIA MARUCA en Albardón. Pero la versión no se condice con lo que ocurre puertas adentro: la planta sigue operando con normalidad bajo la nueva administración encabezada por Juan Carlos Crovela. Hoy, la producción continúa y el establecimiento ya no tiene vínculo directo con Tía Maruca.

Hay que recordar que en 2025 la firma cerró su planta de Chascomús y, en el caso de San Juan, Argensan y Alejandro Rippani terminaron vendiendo la planta de Albardón a Juan Carlos Crovela. Se trata de un empresario bonaerense con recorrido en el rubro alimenticio, administrador del ingenio azucarero Ñuñorco en Tucumán desde 2019, dueño de un molino harinero en Concepción del Uruguay e integrante del directorio de Georgalos.

También conviene aclarar que la marca Tía Maruca no formó parte de la operación de venta de la planta y quedó en manos de Alejandro Rippani. Desde que asumió la nueva conducción, uno de los cambios más notorios fue la normalización de los sueldos atrasados y el pago de aguinaldos que venían demorados. En los primeros meses de este año, el clima laboral se acomodó y se instaló una calma que no se veía al final de la gestión anterior.

La noticia difundida a nivel nacional generó preocupación porque hablaba de 290 personas que habrían perdido su trabajo, algo que finalmente no es real. El dato provocó malestar en referentes del sector y también en el Gobierno provincial, que siguieron de cerca el tema por el impacto que podía tener en la economía local. Una vez aclarado el panorama, también surgieron críticas por el daño que este tipo de versiones puede causar a una marca con presencia firme en el mercado.

Tía Maruca sigue viva y buscando sostener su actividad. Cuando la planta de Albardón pasó a manos de Juan Carlos Crovela, la marca quedó afuera del negocio y debió recurrir a la producción por fasón, es decir, a la elaboración tercerizada para cumplir con sus compromisos comerciales. De hecho, parte de la mercadería que pedía Alejandro Rippani se procesaba en esa misma planta. Además, la fábrica estaba concursada y, según fuentes cercanas, el empresario estaría cerca de salir de ese proceso porque habría cumplido con las obligaciones que le exigía la Justicia.

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