Naturgy ganó la licitación y la Argentina se asegura GNL para pasar el invierno
La empresa ofreció u$s4,50 por MMBTU y quedó por encima de Trafigura en una compra clave para cubrir la demanda de los meses fríos.
En una jugada clave para no pasar sobresaltos en los meses más fríos, la Secretaría de Energía adjudicó a Naturgy la compra de Gas Natural Licuado (GNL). La oferta ganadora fue de u$s4,50 por millón de BTU (MMBTU), apenas por debajo de la de Trafigura, que había puesto sobre la mesa u$s4,57. La diferencia parece chica, pero con los volúmenes que maneja el país termina pesando fuerte en la cuenta final.
La Argentina deberá traer alrededor de 25 cargamentos durante el período de mayor demanda, así que cada centavo cuenta y mucho. La decisión llegó en un escenario internacional bien movido, con la guerra en Medio Oriente alterando los precios del petróleo y del gas. A eso se sumaron las tensiones logísticas en rutas sensibles como el estrecho de Ormuz, lo que mantuvo al mercado con los nervios de punta.
Este invierno vuelve a dejar en claro una debilidad de fondo del sistema energético argentino: todavía falta infraestructura para llevar el gas producido localmente hasta los grandes centros de consumo. Aunque Vaca Muerta elevó la producción en los últimos años, eso no alcanza para cubrir los picos de demanda residencial, industrial y eléctrica. El gasoducto Perito Moreno, antes llamado Néstor Kirchner, sigue siendo una pieza central, pero todavía no resuelve del todo el cuello de botella.
Por eso, el país sigue dependiendo de barcos con GNL que llegan a las terminales de regasificación de Escobar y Bahía Blanca. Desde allí, el gas se inyecta al sistema para sostener el abastecimiento cuando aprieta el frío. Ese esquema, claro, deja a la Argentina muy expuesta a los vaivenes del mercado internacional, que en las últimas semanas mostró subas marcadas por el conflicto en Medio Oriente.
Otro dato fuerte de esta licitación es el cambio de esquema: ahora la compra quedará en manos del sector privado. En línea con la desregulación que impulsa el Gobierno, las empresas importadoras asumirán el riesgo de comprar el gas afuera y luego venderlo en el mercado local. Así, el Estado busca evitar el uso directo de divisas para estas operaciones y trasladar esa responsabilidad al ámbito privado.
El precio conseguido, de u$s4,50 por MMBTU, es competitivo para este contexto, aunque ya está por encima de los valores que se veían antes de la escalada bélica. Con una tregua parcial en el horizonte, el mercado sigue cargado de incertidumbre y nadie descarta nuevas subas. En ese marco, cerrar rápido la licitación fue una movida estratégica para asegurar el suministro antes de que la rueda internacional se ponga más pesada.