La inflación pegó un salto y en San Juan ya sienten la presión en el bolsillo
Hugo Berozzi analizó el 3,4% de marzo y planteó un panorama áspero: suben los costos, cae el consumo y la recuperación se complica.
Después de conocerse que la inflación de marzo fue del 3,4%, el economista Hugo Berozzi salió a ponerle nombre al malestar que se siente en la calle: precios en alza, menos plata en el bolsillo y un horizonte que no da demasiadas señales de alivio. En diálogo con Radio Mil20, sostuvo que el dato quedó por encima de lo que se esperaba y marcó un escenario preocupante para los próximos meses.
"El dato de inflación del mes de marzo ha dado 3,4%, muy por encima de las previsiones que venían dando desde el sector privado y también de lo que había mencionado el ministro Caputo", explicó. Según detalló, la suba tuvo un empuje fuerte en algunos rubros puntuales, con la carne vacuna como uno de los golpes más duros. "...ha subido muchísimo en el último mes, más del 10%", advirtió, y también señaló el impacto del combustible.
En ese punto, remarcó que en San Juan la nafta súper subió más del 13%, un aumento que después se va filtrando al resto de la economía. "En provincias como San Juan, donde la mayoría de las mercaderías se trasladan por camión, el aumento de los combustibles termina impactando en los precios de góndola y en toda la economía en general", indicó. Traducido al día a día: si sube el flete, termina subiendo casi todo lo que se compra.
Berozzi también puso el foco en el deterioro del poder adquisitivo, una postal que ya se siente en comercios, pymes y familias. "La gran mayoría de la población está perdiendo poder adquisitivo y esto hace que consuma menos", afirmó. Y agregó que ese combo complica la rueda económica: "A los comercios y a las pymes les cuesta trasladar los aumentos de costos porque no hay demanda, entonces se achica la rentabilidad y la economía se hace más chica".
De cara a lo que viene, el economista fue prudente pero no dejó mucho margen para el optimismo. "Lo que vemos es que la economía se está ralentizando, se está frenando, y no se avizora por el momento cómo se va a revertir esta situación si no hay un cambio de políticas", sostuvo. También aclaró que no todo pasa por la emisión o la moneda: para él, se trata de una inflación de costos, empujada por insumos clave como el petróleo y la carne. A eso sumó una advertencia extra: "En el primer trimestre la inflación superó el 9%, pero en dólares es del 14%, porque el tipo de cambio ha bajado. Eso hace que los productos argentinos sean más caros frente al exterior".
Sobre el crecimiento, fue tajante: no ve señales firmes en consumo, inversión, exportaciones ni gasto público. Y cerró con una mirada social que pone el dedo en la llaga: hay sectores, como el petróleo y el agro, que vienen mejor parados, pero eso puede golpear a la industria, el comercio y la construcción, que son los que más trabajo generan. "Se sigue utilizando como ancla el poder adquisitivo de la gente, pero la realidad es que eso tiene un límite", concluyó.