Verónica Ojeda salió con los tapones de punta por las cargadas a Dieguito en redes
La mamá de Dieguito Fernando Maradona mostró su malestar por las burlas que aparecieron tras un video viral del nene pidiendo justicia por su papá. También contó cómo lo está conteniendo frente a este momento tan pesado.
Verónica Ojeda no se guardó nada y expresó su fastidio por la catarata de comentarios y bromas que se multiplicaron en las redes después de que se viralizara un video de Dieguito Fernando Maradona. En esa grabación, el chico pidió "justicia por el padre" a la salida de los tribunales, en medio de la conmoción por la destitución de la jueza Julieta Makintach. La escena dio vueltas por todos lados y, como suele pasar, enseguida llegaron las cargadas. Pero esta vez la bronca de la familia fue en serio.
En una charla con Ángel de Brito en LAM (América), Ojeda explicó que antes de llevar a su hijo a esa jornada habló con psicólogos y con la gente que lo acompaña todos los días. Según contó, le dijeron que el chico necesitaba sacar la angustia que venía acumulando y que por eso decidió ir, a pedido del propio Dieguito. También relató que, frente a las cámaras, él quiso decir solo dos palabras: "justicia por papá". Después miró al cielo y cerró con "justicia por el padre", una frase que terminó explotando en redes.
Desde ese momento, aseguró, empezaron las burlas y un bullying que ya no soporta más. Ojeda apuntó incluso contra una mujer que hace stand up, a quien no quiso nombrar, y calificó su actitud como "muy patética". También contó que su hijo, que tiene 13 años, le preguntó por qué la gente se reía de sus rulos y de lo que dijo frente a los medios. Ella le respondió que había hecho todo bien y que quienes se burlan son personas malas, sin vida, según sus palabras.
La expareja de Diego Maradona fue más allá y habló del contexto que habilita este tipo de ataques. Dijo que "estamos rotos" y remarcó que, si alguien quiere hacer una broma, debería hacerla entre adultos y no sobre un menor. Además, explicó que Dieguito tiene un trastorno específico del lenguaje y un rango de autismo, algo que le genera ansiedad y hace que estas situaciones lo afecten todavía más. Por eso decidió salir a hablar públicamente y pedir que paren con las cargadas.
De todos modos, llevó algo de calma al contar que las burlas no se trasladaron al colegio. Dijo que sus compañeros lo conocen desde primer grado, que ahora están en segundo año y que entre las familias hay respeto y acompañamiento. En ese entorno, aseguró, el chico está contenido y protegido. Mientras tanto, el enojo de Verónica Ojeda sigue firme, porque siente que ya cruzaron un límite que no se debería haber pasado.